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Tenemos que romper con el determinismo resultado de muchos años de derrotas y decepciones


x Claudio Katz - La Haine

Intervención en el panel sobre la crisis mundial organizado por la librería del pensamiento marxista Gallo Rojo en Buenos Aires el martes 25 de febrero de 2009.

Buenas noches, muchas gracias por la invitación, como yo he dicho en diferentes encuentros, esta crisis es un acontecimiento histórico, esta vez a las clases dominantes se les cayó el Muro de Berlín, el capitalismo se expandió en los años 90 y ahora vemos sus consecuencias y estamos presenciando una crisis del capitalismo como sistema y no un ajuste por falta de regulación o por exceso de especulaciones y como toda crisis financiera hay un socorro a los bancos con recursos públicos.

Las finanzas y la economía real

Yo quisiera destacar ciertos aspectos de la coyuntura, de este socorro a los financistas. En primer lugar en el terreno norteamericano, como todo período que marca el fin de una etapa, en realidad el establishment y las clases dominantes no tienen planes claros, actúan por el método de la prueba y el error, hay un gran desconcierto financiero.

Lo que sí se dieron cuenta es que no conviene dejar caer a un gran banco y por eso no van a repetir lo que hicieron con Lehman, y están colocando cifras increíbles al Citibank. Pero en un contexto de gran improvisación. Por ejemplo, el plan de recomponer la banca comprando los títulos tóxicos, ya lo dejaron de lado. Además los bancos están usando esa plata de su rescate para comprar otros bancos y no para movilizar el crédito.

Es decir, en el terreno financiero, estamos en medio de una crisis importante, con medidas que van y vienen y son frecuentemente contradictorias entre sí, en un contexto donde la bolsa sigue cayendo, y hay ya un acostumbramiento a estos desplomes de Wall Street.

Ya un día negro no produce una noticia sorprendente pero es espectacular el monto de las pérdidas y a una velocidad de caída que se asemeja a la de 1929-32. Por supuesto que esto involucra capital ficticio y no poder de compra real. Pero es un indicador de la brutalidad del ajuste que todavía no tiene un correlato en la economía real. Eso ocurrió ya ahí y eso es lo que ya se viene para el sector real, aunque todavía no sabemos si la crisis financiera alcanzó un piso o seguirá una escalada descendente.

Igualmente, la clave está en lo que se llama la economía real, empezó con el sector financiero y ahora va para la industria y aquí hay una recesión general, declarada, tanto en Estados Unidos como la euro zona, la idea de un desacople asiático ya quedó afuera y el desempleo pronto va a llegar al 10% en Estados Unidos y hay que ir mirando muchos indicadores como caída del precio de la vivienda, contracción del gasto del consumidor, etc.

Pero el punto crítico es la deflación. Porque si hay una deflación sostenida, es un indicio que se marcha a una crisis de grandes magnitudes. Igualmente no sabemos a esta altura de la crisis, si esto va a tener o no los indicadores de la crisis del 30. La crisis del 30 tiene indicadores objetivos, nítidos, es una crisis que en materia de pobreza, desempleo y caída del PBI, sería un 2001 de la Argentina a nivel de los países desarrollados. Todavía no sabemos si eso va a ocurrir o no. Pero hay un primer test que lo vamos a ver en los próximos meses que es el reajuste de la industria automotriz. Esto es importante porque están en quiebra tres grandes: General Motors, Chrysler y Ford, y lo interesante es como que hay un trato diferenciado, no ocurre con General Motors lo mismo que con los bancos. ¿Por qué? Porque para rescatar a las automotrices la clase dominante pide el plan de ajuste: despidos y caída del salario, y eso es lo que está presionando y negociando ahora para seguir el modelo de las aerolíneas norteamericanas de la década pasada. Y esto es importante porque va a ser el test, es el sector no internacionalizado, no competitivo de la economía moderna y anuncia una cirugía de millones de puestos de trabajo perdidos en la economía norteamericana y este va a ser el test que hay que ver cómo se procesa en los próximos meses.

Una crisis múltiple

La pregunta es qué introduce Obama en este plano. Hasta ahora Obama eligió a un equipo financiero muy ortodoxo, ha enviado un mensaje a los bancos diciendo que habrá continuidad de los rescates y se va a enfatizar el aspecto desregulador que ya venía en marcha. Pero es probable que Obama abandone ciertas promesas reformistas en materia de salud, o subirle los impuestos a los ricos en función de un plan keynesiano de obra pública, porque en general los banqueros, el establishment, no tienen miedo al déficit público y no tienen miedo a emitir y a endeudarse porque el Estado socorre, porque hay una tendencia deflacionista y porque continúa la financiación internacional.

Muchos hacen la comparación con el New Deal de Roosevelt, dicen: “bueno aquí está en marcha un proceso con Obama parecido al de Roosevelt”, y yo quiero señalar dos diferencias: primero, en esa época la economía norteamericana no estaba internacionalizada como ahora y se autofinanciaba, no dependía del crédito internacional; segundo: en la época del New Deal se gastó para ir a la guerra, ahora no va a haber una guerra entre potencias y además el gasto bélico no crea empleo como creaba empleo en la entreguerra y en la posguerra. Entonces, en la coyuntura económica norteamericana, la crisis recién se está procesando y tenemos que ir viendo su alcance.

Pero hay un segundo dato importante de la coyuntura que es la crisis a nivel global, esta es la primera crisis global desde 1975 y es global porque estalló en el centro de la economía que es Estados Unidos y la rápida expansión a todos los países es un indicio del nivel de mundialización financiera y productiva que se ha producido en las últimas décadas. Después de unas primeras semanas de sálvese quien pueda entre la FED y el Banco Central europeo y una guerra de depósitos dentro de Europa, hay un consenso de las clases dominantes mundiales para intentar un rescate global y por eso se produjo esa reunión del Grupo de los 7 convertido en Grupo de los 20, el objetivo de esta reunión es muy sencillo: que todos los países financien a Estados Unidos.

El objetivo es que las grandes reservas que tiene China, que tienen los países árabes, que tienen muchos de los países denominados emergentes, se institucionalice como una financiación de este proyecto de rescate bancario y socorro a la industria norteamericana, algo que empíricamente viene ocurriendo en los últimos meses con el refugio de los grandes capitalistas hacia el dólar. Pero ahora quieren producir un giro a través de un proceso que comandaría el FMI, habría un nuevo rejuvenecimiento del FMI, ahora no para liderar, no para gestionar ajustes sobre países periféricos, sino para organizar una transferencia mundial de fondos, de los países que tienen estos fondos hacia el rescate de Estados Unidos.

Esta es la coyuntura, en el largo plazo y según cómo se desarrolle la crisis irán discutiendo si hay una nueva moneda mundial, si hay un nuevo prestamista en última instancia, pero para que eso se defina tiene que haber, tiene que delimitarse, una nueva correlación de fuerzas entre las clases dominantes.

Entonces tenemos una crisis en marcha a nivel norteamericano, tenemos una crisis en marcha a nivel global, y es importante que los marxistas insistamos que esta no es una crisis de corto plazo, esto no es como piensan los neoliberales, que quedaron estupefactos al principio y ahora están pensando que esto se termina a fin de año y que el año que viene ellos vuelven a la ofensiva.

Pero tampoco como piensan los heterodoxos que ésta es una cuestión keynesiana de desregulación, que se resuelve con alguna cosmética. Esta es una crisis de largo plazo, que como bien dijo Lucita, es de sobreproducción, de sobreacumulación, de encarecimiento de las materias, es una crisis múltiple, que combina elementos clásicos de la crisis capitalista clásica, con los elementos novedosos que han incorporado dos décadas de mundialización y neoliberalismo.

¿Qué pasa con las masas?

Ahora, como siempre ha ocurrido, la crisis se va a procesar y a zanjar en el terreno político, lo que ocurre en el terreno económico sólo es la plataforma de un proceso que se va a dirimir en la lucha de clases y en el terreno de la acción política. Y el dato, hasta ahora, es que no se ha producido la irrupción popular; hasta ahora no hay reacción popular acorde a la crisis. No se ha producido una Argentina 2001 en Estados Unidos o en Europa, aunque ya hay síntomas, las grandes movilizaciones en Italia y sobre todo las primeras movilizaciones obreras en España, que podrían marcar un giro. Pero este actor todavía no ha actuado, y si este actor actúa o no actúa, define el curso de la crisis.

Así que nosotros los socialistas podemos discutir mucho sobre la tasa de interés, pero lo que nos interesa es si el movimiento obrero y las fuerzas populares actúan, intervienen y revierten dos décadas de agresión neoliberal, o no. El dato político que sí se ha producido en medio de la crisis es la elección de Obama, y este es un dato importante, no solo que sea un presidente negro, es una conquista democrática relativa, desde el momento en que la elite negra con Condolezza Rice y Colin Powel ya estaba asimilada al poder. Pero lo interesante es que Obama no era el candidato del establishment. Obama llega en condiciones de irrupción juvenil, de irrupción de minorías, de record de participación, quizás en un contexto norteamericano que tiene puntos en común con la época de Kennedy, cuando los años 60 Kennedy llegó a la presidencia, en el trasfondo de Kennedy había un gran movimiento juvenil que luchaba contra la guerra de Vietnam, que luchaba por los derechos civiles y quizás este ascenso de Obama marque una bisagra de reintroducción de la lucha social, de la lucha política de masas a nivel de Estados Unidos.

Aunque con un dato clave que hay que seguir en detalle: a diferencia de la época de Roosevelt, a diferencia de los años 30, la clase obrera está en reflujo en Estados Unidos, el New Deal tenía mucho que ver con el peso de los sindicatos norteamericanos, el peso de la izquierda, el peso del marxismo. Eso, en estos momentos, no existe hoy, no solo como en el 30 no existe en Estados Unidos como en el 70. Pero hay un movimiento de latinos importante, hay un giro político que ha comenzado a procesarse y es lo que tenemos que seguir nosotros con mucho detalle.

Yo creo que a nivel político y a nivel global, esta misma debilidad que se observa en la izquierda de Estados Unidos es el gran dato por el momento a escala global. Fíjense la siguiente comparación: cuando estalló la crisis del 30 habían pasado trece años de la revolución rusa, y estaba en marcha la revolución en Alemania, la revolución en Francia, la revolución en España, ese era el contexto, el fantasma del comunismo, el desenlace fascismo-socialismo era un dato que rodeaba la crisis del 30. La crisis que estalló ahora, en el año 2008, se produce diecisiete años después del proceso inverso, la caída de la Unión Soviética, y en este lapso [no hubo] ninguna revolución socialista, triunfante ni derrotada, sino más bien una crisis de la conciencia socialista.

Un largo proceso en el que lucharemos para que termine en el socialismo

Entonces estamos en un escenario político para la acción de los socialistas muy distinta a la de los años 30, pero con un dato clave: hay una región que está marcando un cambio de tendencia, y esa región es justamente América Latina. América Latina es la región donde a la luz de crisis financiera de este tipo se produjo la gran rebelión de Ecuador, la gran rebelión de Argentina, de Bolivia, de Venezuela, y es la región que ha sido la punta, el escenario de resistencia al neoliberalismo, de resistencia al imperialismo y donde hay una experiencia acumulada de cómo luchar contra los banqueros. Yo creo que todos nosotros, los que somos de izquierda, tenemos una gran responsabilidad, en todo el continente, de utilizar esta experiencia para proyectarla al plano político y procesar un cambio político.

Eso es lo que muchos de nosotros hemos estado trabajando, por ejemplo en el coloquio de la SEPLA, en distintas reuniones nacionales e internacionales, para avanzar en el desarrollo de un proyecto, de un programa que esté guiado por un principio, por un criterio: salvar a los pueblos y no salvar a los banqueros y ese es un programa de medidas, es un programa de nacionalización de la banca, del no pago de la deuda externa, del no socorro a los culpables de este desastre, de formación de un fondo para socorrer a los desempleados, a los que van a soportar los golpes de esta crisis en un contexto donde no hay que hacer lo que dice Cristina, buscar “otro capitalismo” y lograr “una reforma del FMI para que preste mejor a los países periféricos”.

Lo que hay que hacer es irse del FMI, lo que hay que hacer es irse del CIADI, lo que hay que hacer es romper las cadenas con el capital financiero internacional y avanzar hacia otro proyecto. Y por eso concluyo con una frase: yo creo que mucha gente en la crisis actual piensa que el capitalismo “va a terminar reciclándose”, hay una crisis y al final “ellos aparecerán con otro modelo, con otro sistema”; “el capitalismo tiene ganada la batalla de antemano con otro modelo de acumulación, no neoliberal, otro”.

Y yo creo que nosotros tenemos que romper con este fatalismo, nosotros tenemos que romper con este determinismo que es el resultado de muchos años de derrotas y de decepciones, yo creo que hay que cambiar el espíritu, yo creo que lo que comienza es un largo proceso no sabemos cómo va a terminar, sabemos como está empezando y sabemos que comienza con una gran debilidad de los socialistas, pero tenemos un largo camino, queremos que ese camino termine en el socialismo y vamos a luchar todos para que ese camino termine con el socialismo.

Socialismo o Barbarie