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¿Puede la táctica socialdemócrata derrotar a la oposición?



Ricardo Adrian

El presidente Chávez en su discurso de juramentación del nuevo alcalde de Caracas (Noviembre 2008), reconoció que nuestro país atraviesa por un período de intensificación de la lucha de clases (ricos contra trabajadores), cuyo eje fundamental del conflicto es el control de la dirección del Estado y con ello la administración de la producción y la renta petrolera como mayor fuente de riquezas.

Tal reflexión es realizada en el contexto en que el imperialismo pasa por una enorme crisis financiera que ha llevado a las principales potencias industriales no sólo a declararse en períodos de recesión económica sino a extender la guerra en el medio oriente (Palestina) que agrava de manera sensible la crisis energética mundial colocándose nuestro país en el ojo del huracán.

Es por ello que las fuerzas de la oposición venezolana están forzadas a profundizar aun más su estrategia para destruir la revolución bolivariana y con ello desmontar el movimiento revolucionario continental que gira en torno a su influencia. Para ello combinarán todas las formas de lucha, desde la guerra mediática, la gestión en las principales gobernaciones y alcaldías, la movilización juvenil en las calles, la infiltración del terrorismo de derecha, a través de paramilitares colombianos y el hampa financiada por estos grupos, las declaraciones de presión por personajes de organismos internacionales, hasta la formula electoral sólo si en la misma existen posibilidades reales de vencer o declarar fraude.

El eje declarativo de esta política se ha centrado hasta ahora en construir un consenso nacional sobre la inalterabilidad de la democracia representativa burguesa; presentando al presidente fuera del marco democrático, con rasgos de autoritarismo y prolongación indefinida en el poder.

Mientras esto sucede el presidente Chávez con suma destreza ha logrado mantener la unidad de las fuerzas políticas y militares antiimperialistas y ha delegado a sectores revolucionarios y socialdemócratas la dirección de la campaña por la enmienda.

La táctica socialdemócrata ha demostrado ser muy exitosa cuando sus intereses económicos se hayan vinculados al resultado de tal proceso electoral en tiempos de paz, pero cuando la derecha acude a otras formas de lucha; ha sido el pueblo esperanzado en la calle quien ha logrado salvar la revolución; recordemos: 13 de Abril, la movilización popular salió justo cuando la táctica socialdemócrata estaba derrotada y el presidente secuestrado, luego en el paro petrolero fueron los trabajadores del pueblo que de manera espontánea salieron y pusieron a funcionar PDVSA.

Hoy la táctica socialdemócrata se ha centrado nuevamente en suavizar el discurso y esperar la contienda electoral, por ello pensamos que las ideas de la socialdemocracia son inservibles hoy para la lucha revolucionaria del pueblo trabajador, dado que sus militantes y funcionarios no son sectores que tengan planteado conducir la revolución bolivariana hacia el socialismo, sino que son máquinas electorales, apropiadas para las elecciones en donde estén en juego sus intereses económicos (alcaldías, gobernaciones, consejalías etc.), por ello que este sector se halla mostrado apático en la contienda por la reforma constitucional y muy movilizado en las pasadas elecciones a alcaldías y gobernaciones.

No es necesario demostrar que, en las condiciones de lucha meramente electoral y con semejante maquinaría, los socialistas no hayan podido hacer nada para preparar al pueblo para una lucha superior, la de organizarse para cambiar las relaciones económicas y de poder hacia el socialismo. Pero un nuevo período ha de llegar con la acumulación de las fuerzas de la derecha y su defensa a la actual forma del estado burgués, es el período de abierta confrontación sobre cual modelo de democracia se hará hegemónico en corto tiempo (democracia representativa Vs democracia participativa), el período de las acciones revolucionarias del pueblo trabajador, el período que Chávez ha denominado: Revolución en la Revolución.

Este período plantea al pueblo trabajador nuevas tareas que a nuestro entender deben estar enfocadas en:

1. Desarrollo de la propaganda revolucionaria basada en los temas de la enmienda y que resuma: Enmienda= continuidad de la democratización del poder en manos del pueblo trabajador. La esperanza, el socialismo y el poder popular son temas gruesos de esta campaña.
2. La reorganización de toda la labor del Partido Socialista Unido en un sentido nuevo, revolucionario por sectores sociales.
3. La educación y la agitación acelerada de los obreros y la juventud estudiantil en el espíritu de la lucha revolucionaria, y con esto la movilización permanente y la confrontación con las fuerzas de la derecha.
4. La preparación de milicias revolucionarias de acuerdo al artículo 43 de la ley orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana—Ley habilitante.
5. El control popular de la planificación, seguimiento y funcionamiento de las misiones sociales.
6. La organización de las comunas sobre áreas de economía socialista
7. El control popular del presupuesto de alcaldías y gobernaciones.

Creer que estas tareas nuevas pueden resolverse con las viejas fuerzas de la socialdemocracia, educados bajo las condiciones pacíficas del electoralismo, equivale a condenarse a una desesperación sin remedio, a una derrota inevitable. Hacer frente a estas tareas con los socialdemócratas a la cabeza, significa verse completamente desarmado.

Todo estas medidas serán posible sobre el desarrollo de una instancia organizativa de poder paralelo del pueblo trabajador: la asamblea del pueblo organizado y progresivamente la formación de las comunas socialistas.