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La crisis acentuará la proletarización a escala mundial


L'Accent

Entrevista al sociólogo Andrés Piqueras

“De la actual crisis saldrá un nuevo capitalismo, posiblemente peor que el modelo vigente. Se acentuará el proceso de proletarización y desposesión a escala global”, afirma Andrés Piqueras, sociólogo y profesor de la Universitat Jaume I de Castellón. “La clave está en la capacidad que tenga la izquierda para defender proyectos alternativos”.

Piqueras acaba de publicar “Desarrollo y cooperación: un análisis crítico”, manual que el autor define como una “búsqueda de alternativas democráticas y emancipadoras a lo que ha sido la cooperación y el desarrollo durante las últimas seis décadas”.
También es autor, entre otras obras, de “Inmigración y sociedad en el País Valenciano: el caso de Castellón”, “Movimientos sociales y capitalismo: historia de una mutua influencia” y “Conciencia, sujetos colectivos y praxis transformadoras en el mundo actual”.

Cómo caracterizarías la actual crisis económica y financiera?

Piqueras: Las vertientes económica y financiera son sólo la superficie del problema. Lo que hay en el fondo es una crisis estructural de una envergadura mucho mayor que cualquier otra en la historia del capitalismo. Se añade ahora el impacto de la crisis ecológica. Nos estamos jugando un cambio de modelo civilizatorio. Como mínimo, un cambio en el modelo de acumulación del sistema capitalista, que implica una reestructuación del poder entre las clases dominantes. Algunos sectores se desplazarán de ese poder y se recompondrán las relaciones entre clases dominantes y dominadas. El capital como sujeto histórico buscará cerrar los espacios democráticos y mostrará su cara más perversa y dictatorial. La clave está en la posibilidad de defender proyectos alternativos desde la izquierda.

Cómo piensas que afecta esta crisis a las economías del sur?

Piqueras: La estructura económica de las sociedades periféricas es dependiente de las economías centrales del sistema. Son economías exportadoras, especializadas en el sector primario, y muy vulnerables a los “vaivenes” de la demanda. Con la actual recesión mundial se ha reducido la demanda de productos básicos y eso ha producido el descenso de unos precios que previamente habían estado inflados por procesos especulativos. El acero de Brasil o el petróleo venezolano serían buenos ejemplos. Relacionado con esto, al no tener un sistema bancario propio, las divisas recibidas por los países dependientes en la época de “vacas gordas”, principalmente en el sector agrícola, petrolero y extractivo, pasaron a los sistemas bancarios de los países centrales, sobre todo Wall Street, Suiza y Londres. Algunas empresas que recibieron estos capitales ahora han quebrado.

Significa esto que los países dependientes pagarán la factura de la crisis?

Piqueras: Decirlo así es simplificar mucho. Pero lo cierto es que nos encontramos ante una crisis de sobreacumulación, y también de sobreproducción, del sistema capitalista. El capital de carácter productivo invertido en las sociedades centrales ya no es rentable y, por tanto, ha buscado salidas en las sociedades periféricas. Esto ha dado lugar a cambios en la división del trabajo a nivel mundial y también a una creciente proletarización. En las sociedades dependientes hay que ver la proletarización no únicamente como un aumento de la población asalariada, sino también como la desposesión de los medios tradicionales de vida de las poblaciones locales. En Europa también se están deteriorando de una manera muy grave las condiciones laborales.

Hay ejemplos de sociedades dependientes que se rebelen ante esta tendencia general?

Piqueras: Tenemos el ejemplo de Venezuela, que utiliza las divisas a las que me refería para construir un modelo económico propio, sin dependencias. También está el caso de Ecuador, aunque con menos recursos. Otra idea muy interesante es el ALBA en América Latina, la constitución del Banco del Sur o de grandes bloques regionales, como el MERCOSUR. El hecho importante es que el Sur trata de hacer oír su voz ante el fracaso estrepitoso de la “globalización feliz”. Otro caso sería el de China, que ha podido romper mínimamente con la dependencia, controlar su excedente e invertir en su sistema bancario. A pesar de esto, el 70% de la economía china depende de exportaciones.

-Ante esta coyuntura, por qué se ha renunciado en academias y universidades a la categoría de “imperialismo”?

Piqueras: Porque ha sido sustituida por la idea de “globalización”, que no deja de ser un eufemismo. “Imperialismo” en sentido clásico es una idea muy vigente y que hay que mantener, aunque enriquecida con los rasgos del capitalismo actual. En la fase presente de “globocolonización”, el capitalismo necesita, cada vez más, la presencia militar directa, como en los tiempos más oscuros de la colonización. Por esta razón, se sirve del despliegue militar de Estados Unidos. Por otra parte le hace falta potenciar instituciones globales (Banco Mundial, FMI, ONU, G-8, UE, OMC, entre otras) que garanticen junto a los estados las condiciones generales de reproducción del capital.

Precisamente has escrito un artículo con el título de “Globalización como un nuevo imperialismo”?


Piqueras: La mayor parte de las decisiones por las cuales se gobierna el sistema en su fase actual escapan al conocimiento de las poblaciones, al promoverse desde instituciones supramunicipales o grandes grupos del poder económico privado. El capital entra en una fase de madurez para el uso y control de la esfera planetaria. Además, es necesario subrayar su gran éxito en la imposición de una ideología mundial que lo hace ver como un sistema neutral, al que sólo queda adaptarse. Todo hace ver como que la historia ha llegado a su fin.

A pesar de las renuncias de la izquierda, parece que la realidad da la razón a Marx.

Piqueras: Yo soy marxista. Pienso que el marxismo es un método de análisis de la realidad que sólo dejará de estar vigente cuando se le supere. Y eso todavía no ha sucedido. Es más que una ciencia. Es una síntesis teórico-práctica de los esfuerzos de la humanidad por emanciparse. El marxismo potencia y acompaña estos esfuerzos. En todo caso, hay que decir que los que más han aprendido del marxismo son los mismos capitalistas.

-Qué opinas de los efectos en las relaciones Norte-Sur de medidas como la “tasa Tobbin” o la regulación del comercio internacional? Pueden variar alguna cosa?

Piqueras: Pienso que estas medidas hay que verlas como pasos intermedios para un objetivo de transformación mayor. No pueden ser en ningún caso el fin último. Creo que debemos construir la izquierda como sujeto colectivo, que interprete el mundo de la manera más válida posible para el bienestar de las grandes mayorías. Y con el objetivo de tumbar un sistema que genera explotación y miseria. Veo, además, que hay muy poca izquierda y la que hay funciona, en muchos casos, con estructuras propias de épocas pasadas.

-Consideras que puede ser visible una salida a la crisis de tipo “keynesiano”, con una importante intervención del estado?

Piqueras: La fase keynesiana del capitalismo ha pasado. Ahora nos hallamos ante una nueva etapa, que es preciso estudiar para poder ofrecer una respuesta. En cualquier caso, el estado nunca ha dejado de intervenir en la economía. Lo ha hecho siempre quitando recursos a la población y dándoselos a los poderosos.

-Por último, estás de acuerdo con Wallerstein cuando afirma que el actual sistema capitalista no sobrevivirá, pero puede que sea sustituido por algo mucho peor?


Piqueras: Pienso que nos encontraremos ante otro capitalismo. A corto plazo no creo que desaparezca el sistema capitalista. Pienso más bien que sobrevendrá un capitalismo diferente, aunque lo más probable es que sea peor que el actual.