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El Socialismo del Siglo XXI

martes, 31 de marzo de 2009



Aldo Díaz Adital

Al margen de los esfuerzos teóricos que se han hecho ‘algunos verdaderos aportes científicos’, todos ellos válidos y sobre todo necesarios para estudiarlo y comprenderlo mejor, el Socialismo del Siglo XXI puede definirse empíricamente como la conjunción de las ideas, de los fundamentos ideológicos, que han orientado las luchas liberacionistas de América Latina y El Caribe a lo largo de su existencia como pueblos integrados el Mundo, a partir del encontronazo de Cristóbal Colón con el hemisferio occidental.

Una conjunción armónica que se da a principios de este siglo, englobada en los principios del socialismo (de ahí su nombre), consecuencia de la situación actual de la sociedad universal, caracterizada por 1) la caída del llamado socialismo real, que activó la búsqueda de una nueva estructuración teórica del socialismo científico, de la aplicación práctica del marxismo-leninismo; 2) el debilitamiento del capitalismo a raíz del empantanamiento norteamericano en la guerra ilegal e ilegítima contra Irak, y en general contra el Medio Oriente, que terminó minando la capacidad financiera-económica de Los Estados Unidos; y finalmente 3) el correspondiente salto cuantitativo y cualitativo de las luchas sociales en la región, en particular en Suramérica.

Luchas sociales históricas

En resumen, el Socialismo del Siglo XXI integra las ideas que han animado las luchas de los pueblos de América Latina y El Caribe, desde su nacimiento a la historia universal:

Las de la población originaria contra el conquistador, defendiendo su cultura milenaria basada en unidad indisoluble hombre-naturaleza, como un todo orgánico en equilibrio.

Las de los colonizadores contra la corona española reivindicando para sí los beneficios de la Colonia; luchas que dan inicio a la conformación de un sentimiento nacional, la nacionalidad ‘con independencia de que estos colonizadores no hubiesen tenido conciencia de este resultado’.

Las de los criollos por la Independencia de España, y en general de los imperios europeos, y al final del naciente imperio norteamericano; proclamándose dueños del Nuevo Mundo como un todo, y reivindicando su derecho a organizarlo, también como un todo, conforme a la ideología liberal que declara el origen de la autoridad en la soberanía popular ‹negándosela al Soberano que a su vez la reclamaba de origen divino‹, sustituyendo al súbdito por el ciudadano, y haciendo nacer sobre esta base la República en contra de la Monarquía. Es decir, declarando al Nuevo Mundo como una sola Patria, y demando su organización unitaria, la unión de repúblicas, como la llamó Simón Bolívar. El liderazgo de esta revolución lo llevó la Colombia del Liberador.

Las de los mestizos en contra del imperialismo norteamericano ya en su plenitud, y en general del Norte. Reivindicando la soberanía e independencia plena, incluso sobre el suelo, el subsuelo, y los sectores estratégicos de la economía; que derivó en la defensa de los principios de autodeterminación y no intervención de un Estado en los asuntos internos de otro Estado, y en general del derecho internacional. En contra de la política imperialista de la soberanía limitada de las naciones del Sur, desarrollada conforme a la tesis de la independencia responsable, de Henry L. Stimson, según la cual los gobiernos de la región y del Sur que rechazan y luchan contra el sometimiento a Los Estados Unidos, manejan irresponsablemente la independencia de su nación y deben ser destituidos por cualquier medio, incluida la fuerza militar. La revolución mexicana, marcó la pauta de estas luchas. Sandino también se inscribe en esta etapa histórica.

La de los socialistas, que reivindican el socialismo científico para explicar el desarrollo histórico de la sociedad. En contra del capitalismo como sistema, causante de la inequidad social, la depredación medioambiental, el derroche económico, el egoísmo, la codicia: la explotación del hombre por el hombre. La injusticia, el dominio, la guerra: el imperialismo Una camisa de fuerza para el desarrollo de la humanidad. La revolución cubana inició y es líder natural de estas luchas.

Parámetros del Socialismo del Siglo XXI

Conforme a esta breve explicación histórica es fácil deducir que, con excepción de la revolución socialista de Cuba, estos saltos cualitativos en las luchas sociales de los pueblos de la región siempre fueron frustrados por las fuerzas imperiales, primero por España-Europa, y luego por Los Estados Unidos-Europa. Todos ellos capitalistas, con independencia del sistema de gobierno, monárquico o republicano.

En consecuencia, también resulta históricamente obligado deducir que 1) los conceptos ideológicos fundamentales que animaron a cada una de estas luchas nunca perdieron vigencia, por el contrario se fueron acumulando a lo largo de la historia, 2) que el éxito sostenido durante medio siglo de la revolución cubana es fundamental para explicar el surgimiento de esta nueva etapa de lucha regional de orientación socialista, y 3) que no puede haber lucha nacionalista-antiimperialista sin luchar abiertamente contra el capitalismo como sistema, ahora neoliberal. En consecuencia, el Socialismo del Siglo XXI, demanda:

1) La igualdad de todos los seres humanos, con independencia de las diferencias raciales-culturales, y su participación directa con pleno derecho en la organización y conducción de la sociedad, en cada Estado y en el Mundo. Es decir reivindicando el principio de que la soberanía reside en el pueblo, y solo en el pueblo.

2) La explotación racional de la naturaleza, y la restitución inmediata del equilibrio ecológico y la purificación medioambiental, partiendo de la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía, en cada país.

3) El ordenamiento de la producción material a partir de las necesidades reales de la humanidad, incluyendo la cultura y el confort, conforme a la dignidad humana, exigiendo cada vez mayor producción limpia, no contaminante.

4) La organización de la sociedad, nacional y mundial, sobre la base de la justicia social y la libertad individual, mediante el permanente desarrollo de la conciencia individual y social, respetando la cultura de cada pueblo.

5) La organización del intercambio comercial entre individuos y naciones a partir del valor real de la producción, y desarrollando una red de distribución de la producción en beneficio de la humanidad. Es decir ³comercio justo, solidario, complementario², ya sea realizado por empresas públicas, mixtas o privadas ‹según lo califican las naciones de ALBA.

6) La organización de las naciones y de la comunidad internacional, sobre la base de la igualdad, la justicia, la paz, en cada estado y entre todos los Estados, con independencia de las asimetrías económico-militares.

7) La erradicación del armamentismo, de destrucción masiva primero, y luego de todas las armas ‹y mientras no se logre esta nueva organización del Mundo:

8) El desarrollo e institucionalización de polos político-económicos en las distintas regiones del Sur, transformando las actuales estructuras de integración económica en estructuras políticas, y promoviendo la formación del Estado-región. Dándole a cada polo el peso específico necesario para gravitar en la geopolítica mundial, como ya lo han iniciado las naciones de ALBA.

9) La demanda del cabal cumplimiento de la decisión de la comunidad internacional, en la ONU, sobre la cooperación incondicional de los pueblos del Norte con los pueblos del Sur.

10) En resumen, la lucha por un mundo mejor.

Esta descripción de los parámetros del Socialismo del Siglo XXI es empírica, como ya se dijo; limitada, resumida con propósitos didácticos. Igualmente, como se dice al principio, muchos autores los describen y fundamentan científicamente, sobre la base de las tesis fundamentales del marxismo-leninismo.




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La Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA)


Alejandro Valle Baeza y Gloria Martínez González Rebelión

Desde 2004, Venezuela abastece a Cuba de petróleo y recibe de la Isla los servicios de 30.000 doctores y profesores. Se trata de un intercambio comercial, no de un trueque. Un intercambio comercial que las dos partes consideran justo. Cuba ha recibido mil millones de dólares en petróleo subsidiado cada año, lo cual le ha permitido mejorar su economía y Venezuela ha podido proveer de personal a las nuevas clínicas y escuelas que por millares ha construido. Con ello ha eliminado el analfabetismo y proporcionado servicios médicos gratuitos a millones de personas. [4]

Los médicos cubanos trabajan en los miles de centros de salud y hospitales de construidos por la “Misión Barrio Adentro”, institución creada por la Revolución Bolivariana para sustituir a un ministerio de salud heredado del pasado, ineficaz e inequitativo. Los médicos cubanos cubren lo que muchos médicos venezolanos se negaron a hacer: barrios marginales.


Desde 1970 y hasta la llegada de Chávez al poder sólo se construyeron 50 clínicas públicas mientras que se inauguraron 400 clínicas privadas. En ese mismo tiempo sólo se construyó un hospital y había serios problemas de atención médica aún en Caracas donde se concentraban desproporcionadamente los servicios de salud. [5] Hoy, según el Informe sobre el Desarrollo Humano 2007-2008 Venezuela tiene mejores índices de salud que México en casi todos los rubros a pesar de que, en 2004, el gasto en salud, en dólares de EUA por persona, era de 655 en México contra 285 en Venezuela. Por ejemplo, en el año más reciente en el período 1997-2005, el porcentaje de los partos atendidos por personal sanitario especializado fue de 95 por ciento en Venezuela contra 83 en México. [6]

Tampoco es muy difícil entender los beneficios que para Cuba representa el petróleo venezolano después que la URSS se disolvió y Rusia se integró plenamente a las reglas de los mercados petroleros mundiales. El gobierno venezolano le vende petróleo basándose en precios internacionales pero concede a La Habana facilidades y descuentos especiales. Por otro lado Cuba se compromete a pagar un precio inferior tope para compensar la volatilidad del mercado.

El intercambio de petróleo venezolano por servicios médicos y de enseñanza cubanos es parte de la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA).

En 2001 bajo el liderazgo del gobierno de Chávez, algunos otros gobiernos, sindicatos y movimientos sociales constituyeron un bloque frente al Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) impulsada por Washington. A fines de 2004 se creó una alternativa regional de cooperación comercial bajo el liderazgo de Venezuela.

La ALBA en sus orígenes fue constituida por dos miembros: Venezuela y Cuba. Después se incorporaron Bolivia, Nicaragua, Dominica, Honduras, Antigua y San Vicente. Además participan como Estados observadores Ecuador, Uruguay, y St Kitts quienes quizás serán cabales miembros en el futuro.

La ALBA rechaza el neoliberalismo y el libre mercado y se erige como una guía de principios apuntando a la realización del ambicioso objetivo de promover el comercio y la inversión entre los gobiernos de los Estados miembros, con base en la cooperación, en pos de mejorar la vida de las mayorías y no solamente la obtención de ganancias para los empresarios. Se propone coordinar los esfuerzos de los Estados miembros para proporcionar servicios médicos y de educación gratuitos; integrar sectores energéticos para satisfacer las necesidades de la gente; crear medios de comunicación alternativos para contrarrestar a los medios estadounidenses y regionales de línea neoliberal y para promover una identidad latinoamericana indígena; asegurar la redistribución de la tierra y la satisfacción de necesidades alimentarías de los Estados miembros; desarrollar las empresas estatales; desarrollar industrias básicas de modo que los Estados miembros de la ALBA puedan llegar a ser económicamente independientes; promover movimientos de trabajadores, estudiantiles y sociales y garantizar que los proyectos de la ALBA sean respetuosos del medio ambiente.

Así, la V Cumbre de la ALBA del 29 de Mayo del 2007 propició la firma de acuerdos energéticos bilaterales de Venezuela con Haití, Nicaragua y Bolivia.

En el caso de la isla caribeña, la República Bolivariana de Venezuela se comprometió a suministrar directamente crudos, productos refinados y gas LP a la República de Haití por la cantidad de catorce mil barriles diarios (14 MBD) o sus equivalentes energéticos por intermedio de una empresa mixta haitiana conformada por PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A) y la empresa estatal del país signatario. Dicho suministro será objeto de evaluación y ajuste en función de la evolución de las compras de la República de Haití, de las disponibilidades de la República Bolivariana de Venezuela y de las decisiones que adopte la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y de cualquier circunstancia que obligue a la República Bolivariana de Venezuela a cambiar la cuota asignada según lo especificado en este acuerdo.

Haití conseguirá el petróleo venezolano en condiciones extremadamente favorables. La empresa mixta haitiana y el gobierno haitiano no pagarán a corto plazo más de la mitad de la factura total. La otra mitad será financiada, a largo plazo, por el gobierno venezolano.

Este cincuenta por ciento será abonado en un período de noventa días. El cincuenta por ciento restante será pagado en un período de veintitrés años, más dos años de gracia, con un interés de un dos por ciento anual.

Además, la mitad de los pagos realizados a largo plazo por la empresa mixta haitiana, una vez deducidos los costos operacionales y financieros, se asignarán al Fondo ALBA, el cual, servirá para financiar obras de infraestructura, proyectos sociales y otros en la República de Haití.

El otro veinticinco por ciento del cincuenta por ciento financiado por Venezuela correrá por parte de la República de Haití. [7]

El Tratado Energético de la Alba pactado en la V Cumbre de la Alba pretende construir una matriz energética y explotarla con racionalidad, persiguiendo el máximo ahorro, la eficiencia energética y el desarrollo de fuentes de energías alternativas en cada una de las partes. Para alcanzar esos objetivos, la ALBA se ha dotado de dos herramientas:

- una corporación de empresas binacionales de los Estados miembros denominada PETROALBA que pretende participar en la producción de la Faja Petrolífera del Orinoco de Venezuela, y obtener para cada uno de los miembros las reservas de petróleo que les garanticen el suministro energético en los próximos 25 años.

La exploración y explotación se hará de manera conjunta y con participación de todos. En la medida que se incorporen más países al Bloque de la ALBA, el programa se extenderá para garantizar a los nuevos integrantes las reservas y los beneficios que se derivan de la comercialización a terceros países.

2.-Un Acuerdo de Cooperación Energética, bautizado PETROCARIBE, impulsado por el gobierno de Venezuela. Persigue resolver las asimetrías en el acceso a los recursos energéticos mediante un intercambio favorable, equitativo y justo entre los países de la región caribeña (miembros o no del bloque de la ALBA) que se caracteriza por un control estatal deficiente del suministro de esos recursos. Tratará de coordinar y articular políticas de energía (petróleo y sus derivados, gas y electricidad), el uso eficiente de los recursos, la cooperación tecnológica, la capacitación y el desarrollo de infraestructura energética así como el aprovechamiento de fuentes alternas, como la energía eólica y solar, entre otras.

La iniciativa PETROCARIBE nació el 29 de mayo del 2007 y fue suscrita inicialmente por 14 países: Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Venezuela. Cinco meses más tarde, la III Cumbre de PETROCARIBE integró formalmente Haití y Nicaragua.

Hoy Venezuela provee de petróleo a St. Kitts, Haití, Dominica y Nicaragua a precios rebajados. Estos países pueden pagar con productos agrícolas tales como bananas o azúcar.

La experiencia más avanzada en este campo es la nicaragüense. En 2009 Nicaragua importará todo su petróleo de Venezuela en condiciones preferenciales, lo que permitirá al país pagar el 40 por ciento de las importaciones a 25 años de plazo, al uno por ciento de interés y tres años de gracia y, además, utilizar parte de esas importaciones en el financiamiento de proyectos sociales. Hasta hoy, ALBANISA, la empresa mixta venezolano- nicaragüense ha logrado proporcionar derivados del petróleo, a precios inferiores al precio de mercado en varios municipios del país beneficiando a sectores de mayor vulnerabilidad social. También ha abastecido a las plantas generadoras de energía eléctrica para garantizar operaciones y reducir el déficit heredado de administraciones pasadas, evitando así parcialmente los apagones recurrentes que padecía la capital.

Desde diciembre 2008, siguiendo el mismo patrón, el petróleo venezolano ha llegado

a El Salvador, aunque el gobierno de ese país no se haya integrado al Bloque de la ALBA. El producto se importa, vía Nicaragua, a través de una asociación de 15 alcaldías en poder del FMLN, que sellaron una alianza empresarial con PDVSA

El petróleo venezolano se vende 30 centavos de dólar más barato que el precio de las transnacionales norteamericanas instaladas en el mercado salvadoreño.

Proyecto de integración continental, la ALBA propone soluciones más allá del campo energético.

Cuba y Venezuela desarrollan en conjunto 4 proyectos agrícolas: soya, arroz, aves de corral, y productos lácteos con la meta de garantizar seguridad alimentaria en esos países. Con ello, se ha proporcionado alimentos gratuitos o subsidiados a millones de personas.

Venezuela también ha proporcionado autobuses a Cuba para mejorar su sistema de transporte público y asesora la isla para la construcción de un acueducto para mejorar su abastecimiento de agua, y par la remodelación de su principal refinería de petróleo.

En el marco de la ALBA, Venezuela y Cuba también han ayudado a Bolivia. Cuando Estados Unidos detuvo sus compras de soya a Bolivia en 2006, los dos países comenzaron a importar soya boliviana para poner a salvo la industria.

Cuba ha apoyado a La Paz en expandir sus escuelas y hospitales públicos y junto con Venezuela le ha ayudado a agrandar su sector de gas de modo que pueda llegar a ser autosuficiente en relación con sus necesidades energéticas de derivados de gas.

Como resultado del esfuerzo educativo impulsado por la ALBA, Bolivia, el país más pobre de América después de Haití, se convirtió en tres años en el tercer país de América Latina libre de analfabetismo

Venezuela y Nicaragua han celebrado acuerdos de colaboración en programas sociales. Gracias a la ayuda venezolana se construyeron en el país centroamericano ocho centros que proporcionan casa y educación a 47 mil niños de la calle.

Asimismo, Venezuela ha establecido un fondo para esos países que se usa para mejorar escuelas, servicios de salud y otros servicios públicos.

Entre los mayores éxitos de la ALBA destaca la creación del canal de televisión Telesur el cual intenta hacer contrapeso a los medios neoliberales. Originalmente impulsada por Venezuela y Cuba la iniciativa asocia a los gobiernos de Argentina, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Desde 2006 cubre a toda América Latina, con notables excepciones como México y Colombia donde cableros y empresarios de medios se niegan a facilitar la transmisión de la señal.

Otros programas han permitido la construcción de casas de la cultura en los países miembros, las cuales promueven las herencias indígena y negra de manera que valores como la solidaridad contrarresten la influencia estadounidense y sus valores individualistas.

El bloque de naciones miembros de la ALBA ha logrado también modificar el panorama financiero del continente. En 2007 nació el Banco del Sur constituido por los aportes de los bancos centrales de 7 países de América latina: Venezuela, Bolivia, Argentina, Brasil, Ecuador, Paraguay y Uruguay. Chile participa como observador en las reuniones, pero de momento no tiene previsto entrar en el capital de la entidad. El banco cuenta con un capital de más de 20 mil millones de dólares y se plantea como una alternativa al FMI, al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo. Hay un segundo banco: el Banco del ALBA, está integrado por Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela. Cuenta con un capital de más de mil millones de dólares. Este capital se usa para préstamos a los estados miembros para obras de infraestructura, servicios de salud, educación y desarrollo social y cultural. En los dos bancos, los miembros aportan según sus posibilidades pero todos tienen el mismo peso en las votaciones.

La ALBA es un proyecto de integración que se está construyendo sobre la base de la declaración conjunta, suscrita el 14 de diciembre del 2004 entre el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías y el entonces Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba, Fidel Castro Ruz. Ese documento puede consultarse en el portal de la ALBA [8] . El documento es muy breve (cerca de tres páginas), heterogéneo (pues contiene especificaciones detalladas y otras muy generales) y amplio pues toca desde temas de comercio e inversión hasta aspectos culturales.

La ALBA propone otras formas de cooperación frente al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que busca extender el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a todo el continente. Los tratados de libre comercio en el continente americano fueron impulsados por los Estados Unidos. El 27 de junio de 1990 George Bush, padre del presidente saliente, anunció su Enterprise for the Americas Initiative (EAI). Definía tres ejes de política económica en dirección de América Latina: impulsar el libre comercio, la inversión y disminuir el problema de la deuda. El discurso de Bush echaba mano de la cantinela favorita de Washington: la libertad económica y la libertad política se refuerzan mutuamente y el paraíso terrenal se consigue impulsando el comercio exterior y facilitando la inversión tanto nacional como extranjera (ambas generalmente estadounidenses). El discurso no decía nada sobre la menguada capacidad estadounidense para competir internacionalmente. En 1980, la cuenta corriente estadounidense estaba casi equilibrada con un pequeño superávit de 2317 millones de dólares. Para 1987 el déficit de la misma cuenta alcanzaba 160 mil 655 millones de dólares. En ese lapso el dólar se había devaluado frente al yen de 226.63 yenes por dólar en 1980 a 144.60 en 1987. La tasa media de rentabilidad de las empresas estadounidenses había caído desde su valor máximo de posguerra a casi un tercio. Había preocupaciones menos santas que impulsar la democracia latinoamericana en el conmovedor discurso de George Bush padre: luchar por recuperar el crecimiento capitalista estadounidense frente a sus rivales, Europa y Japón. La iniciativa, concebida para fortalecer el dominio sobre América Latina, su espacio “natural”, (con excepción de Cuba por “no ser democrática”), llegó tarde. El siguiente año la economía de EUA entró en recesión. Esa crisis le costo la reelección a George Bush padre a pesar de una relampagueante victoria en Irak que le ganó popularidad. “¡Es la economía, estúpido!”, le espetaron sus críticos.

No obstante la EAI desembocó en la firma del TLCAN con México cuya aplicación se inició en 1994. Dicho tratado, y todos los que le siguieron (Chile, Centroamérica, etc...), al privilegiar la relación de EUA con países más débiles, buscaba limitar a los competidores europeos y asiáticos y solidificar las ganancias estadounidenses. El caso de México es significativo de este punto de vista. El país se había ya abierto al libre comercio antes de la firma del TLCAN. México había entrado al Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio (GATT por sus siglas en inglés) en 1986 desgravando las importaciones y eliminando los permisos de importación con los que protegía su economía. Había modificado, en 1989, su reglamento de inversión extranjera para favorecerla y había cedido a las presiones estadounidenses para proteger la propiedad intelectual, lo que beneficiaba principalmente a Estados Unidos. [9] Los capitalistas mexicanos no invertían grandes sumas en la producción en EUA y no producían tecnología ni abundancia de obras que deban ser protegidas por los derechos de propiedad intelectual.

El TLCAN de 1994 solamente hizo que esta apertura económica beneficiara de manera prioritaria a Estados Unidos y legalizara en un nivel superior lo ya logrado antes.

Aún así un grupo muy poderoso de empresarios mexicanos se ha beneficiado con el TLCAN. A veces de manera insospechada. Por ejemplo, los financieros que trataron de proteger su sector y que fueron derrotados por la crisis mexicana de 1994 son ahora accionistas menores de grupos financieros internacionales: Banamex fue absorbido por lo que hoy es el estadounidense Citigroup y semejantemente el grupo Bancomer fue engullido por el grupo español BBVA. Con un TLCAN que excepcionalmente los protegió pudieron negociar mejor su paso a un segundo plano en el poder capitalista.

Al contrario, el TLCAN no protege a los trabajadores de los países firmantes: una exigencia estadounidense fue el eliminar las restricciones a la plena mercantilización de la tierra en México y hacer posible la venta de tierras ejidales y comunales lo que permitió la desposesión de muchos campesinos. Los defensores del TLCAN prometían mejores empleos en ambos lados de la frontera. Hoy, 15 años después, millones de mexicanos han emigrado en busca de trabajo.

El TLCAN no es un tratado de libre comercio, seriamente hablando, es un acuerdo para proteger los intereses de una cúspide económica. Los tratados de “libre comercio” son diseñados por las corporaciones, los bancos y los gobiernos sin el conocimiento de la mayoría de la población y por tanto sin su consentimiento informado afirma Noam Chomsky. [10]

La ALBA no es comparable a los TLC, es un proyecto distinto nos dice el mismo Chomsky: porque tiene otros fines que los de las grandes empresas capitalistas. Los tratados de libre comercio originados por la Enterprise for the Americas Initiative son uno más de los intentos para revertir el debilitamiento de la potencia económica que intenta reproducir en el siglo XXI el dominio indiscutible que logró en el siglo XX.

Políticamente, más que económicamente, la consolidación de la ALBA podría ser un claro signo del debilitamiento del imperio estadounidense. Cuba y Venezuela son los dos grandes impulsores de la ALBA. Cuba fue excluida, en 1990, por Bush padre de su proyecto de libre comercio para las Américas a sabiendas de que la isla no solicitaría su inclusión mientras subsistiera el bloqueo.

Venezuela contribuyó a frenar la consolidación de la EAI, el ALCA, cuando ante una emocionada concurrencia el presidente Chávez exclamó, “¡El ALCA, al carajo! en Buenos Aires en 2005. Brasil y Argentina también manifestaron claramente su oposición al ALCA.

Pero este año, Estados Unidos tratará de relanzar el proyecto de libre comercio continental con la firma de nuevos tratados con Haití y República Dominicana, en medio de la crisis económica más severa desde la de 1929.

La ALBA tendrá por su parte que enfrentar las consecuencias de la crisis global y en particular la caída dramática de los precios del petróleo que limitarán sin duda la capacidad de acción económica externa de Venezuela. Sin embargo, la exigencia de soluciones que contemplen a las mayorías se intensificará con la crisis.



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[1] Publicado como, Valle Baeza, Alejandro y Martínez González, Gloria “Alba versus ALCA en tiempos de crisis”- Le Monde Diplomatique México , febrero de 2009



[2] Profesor del posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM

[3] Profesora del Departamento de Economía de la UAM, Unidad Iztapalapa

[4] ALBA: Creating a Regional Alternative to Neo-liberalism? MRzine febrero 7 de 2008, por Shawn Hattingh http://www.monthlyreview.org/mrzine/hattingh070208.html

[5] Rebecca Trotzky Sirr , “Misión Barrio Adentro: Experiencing Health Care as a Human Right in Venezuela”, UpsideDownWorld.org en http://www.venezuelanalysis.com/print/2406

[6] Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008 , cuadro 10

[7] Portal ALBA, acuerdos de integración

http://www.alternativabolivariana.org/modules.php?name=News&file=article&sid=1807

consultado el 10 de diciembre de 2008.

[8] http://www.alternativabolivariana.org/modules.php?name=News&file=article&sid=81

[9] Valle B., A. “El tratado de libre comercio: un paso más en la integración económica capitalista de Norteamérica en Carlos Maya editor. Del Fin del Milagro al Fin del Milenio . UNAM-UAS-Plaza y Valdés, México. 2000,pp. 175-199.

[10] Noam Chomsky ,”VII Social Summit for the Latin American and CaribbeanUnity”, septiembre 30 de 2008. en http://www.zmag.org/znet/viewArticlePrint/18958


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Iglesia y fé, individuo y razón, clase y teoría

lunes, 30 de marzo de 2009


Amadeo Bordiga

Desde cátedras muy distintas y alejadas dos documentos - elaborados innegablemente con idéntica exigencia de procurar los argumentos doctrinales necesarios al trabajo político de dirección de los pueblos - se prestan a ser comparados.

Las revistas rusas del partido se han puesto a publicar escritos de Stalin - y en este caso como en el de la encíclica de la que hablaremos luego, poco importa que sean escritos personales o fruto del trabajo de una comisión de redactores - que responden a interrogantes de militantes del partido.

Uno de esos textos se refiere a cuestiones absolutamente fundamentales, como el ciclo histórico del Estado o la victoria del socialismo en uno o varios paises; otros tocan cuestiones interesantes pero menos generales, como la lengua, los dialectos, la fonética. Su función común es la de clarificar las ideas de los militantes que pudieran haber percibido contradicciones entre los distintos textos del partido, con la tajante tesis de que la ciencia y la doctrina marxista elaboran soluciones continuamente cambiantes en las diversas situaciones históricas, puesto que el marxismo, como se dice en varias ocasiones en esos escritos, "no conoce conclusiones y fórmulas inmutables, obligatorias para todas las épocas, para todos los períodos; es enemigo de todo dogmatismo, de todo talmudismo".

El otro texto al que aludimos es más reciente, es la encíclica "Humanis generis" del Pontífice romano, que procede a una rigurosísima actualización teórica de confrontación con las diferentes escuelas modernas contemporáneas; demostrando que la ortodoxia católica no excluye, en su sentido estricto, el empleo del razonamiento y el desarrollo de la investigación científica. Esta encíclica concluye con la reafirmación de la inmutabilidad de las verdades fundamentales y de los textos sagrados, con una intransigencia que ha molestado a los medios católicos más inclinados a las concesiones y los compromisos con este mundo moderno de agnósticos e indecisos. "Ninguna verdad que la mente humana haya podido descubrir mediante una investigación sincera puede estar en contradicción con la verdad ya conocida, porque Dios, Suma Verdad, ha creado y tolerado la inteligencia humana no para que oponga cada día nuevas verdades a las verdades firmemente adquiridas (rectificamos un poco el texto de las agencias que han traducido mal el original latino, que no tenemos a nuestra disposición), sino para que una vez eliminados los errores surgidos, esa inteligencia añada verdades en el mismo orden y con la misma organicidad que constatamos en la naturaleza misma de las cosas de donde nace la verdad".

Naturaleza, humanidad e ideología han sido todas dadas unitariamente in principium y los textos revelados no son susceptibles de actualizaciones y rectificaciones; el dogma es obligatorio exactamente como lo formula el rito oficial; hasta el punto de que en esta época de incertidumbres generalizadas, de dudas, de conversiones y de abjuraciones, la Iglesia no vacila en promulgar un nuevo dogma: la ascensión al cielo del cuerpo de María, sobre el cual si no nos equivocamos hasta ahora se permitían opiniones diversas. Así ha hablado Roma.

En el otro caso, Moscú afirma exactamente lo contrario: que los textos son rectificables sin límite alguno a medida que se dispone de nuevos datos de la experiencia, de la historia y de la ciencia; y desde el vértice de la organización puede enunciarse a cada paso una nueva "verdad", distinta a la que la organización tenía la obligación de creer anteriormente. Decimos bien: estaba obligada, porque no se trataba de dejar a cada adepto la posibilidad de tener su propia doctrina del Estado, del socialismo o de la lingüística, y la facultad de cambiar a voluntad.

Quienes no están de acuerdo con la teoría una vez rectificada son invitados a abandonar el partido. Pensarán de otra forma, pero lo harán fuera del partido. Uno puede abandonar el partido o puede ser expulsado, y entonces la obligación desaparece. Por otra parte, tambien puede abandonarse la Iglesia. No quisiéramos hablar de autos de fe, y tener que ocuparnos de esos textos repletos de pacata autoridad.

Ninguna de estas dos posiciones interesa al movimiento proletario marxista.

AYER

La posición de los marxistas frente al problema religioso ha sido muy a menudo confundida con la de la naciente burguesía revolucionaria, y considerada como un simple subproducto del racionalismo y del ateismo comunes, con ciertos corolarios anticlericales, que reunían a burgueses "progresistas" y proletarios socialistas bajo un mismo paragüas.

Según los esquemas del método "progresista" (cien veces más opuesto al marxismo que el peor de los "talmudismos") eso significaba esperar el feliz día en el que la inteligente y laica burguesía se hubiera deshecho de divinidad, Iglesia y curas; y "entre ateos" ya sólo quedaría por resolver una pequeña cuestión secundaria: ¿sociedad capitalista o sociedad socialista?

Uno de los primeros periódicos italianos, "La Plebe" de Bignami, tenía por subtítulo: diario republicano, racionalista, socialista.

Pese a que hoy se admita todo, una correcta utilización de la palabra socialista debería bastar para comprender que el diario no podía ser ni monárquico, ni católico.
No faltan textos marxistas que analizan el problema histórico del cristianismo y la religión en general, aunque desde la segunda mitad del último siglo la causa de la Iglesia y del cristianismo se considerase ya sentenciada y perdida en Europa.
Uno de esos textos, magnífico, se encuentra en el "Ludwig Feuerbach" de Engels (1886), que merecería ser citado por completo en relación con las no menos clásicas once tesis del joven Marx, y con otros pasajes de ambos autores en materia filosófica y religiosa.

Naturalmente tal orientación rechaza en su totalidad las verdades eternas sobre las que se ha fundado el cristianismo; y por otra parte las "verdades eternas" pueden hoy ser arrojadas de la ciencia de una forma más radical aún de lo que lo hizo Engels en el Anti-Dühring, que dividía la verdad en tres grupos: ciencias físicas, biológicas y sociales. Engels demostró que las doctrinas en el tercer grupo cambiaban continuamente con los períodos históricos y no concedió la existencia de verdades indiscutibles más que para el primer grupo, citando complacido el ejemplo de dos más dos hacen cuatro. Sin embargo un crítico posterior de la ciencia, Henri Poincaré, ha podido demostrar que tambien en esta verdad se oculta una convención, o sea una arbitrariedad. Leibnitz ya había intentado demostrar el teorema 2 + 2 = 4.

Pero sólo era una "verificación". Todas las nociones de aritmética elemental no pueden ser demostradas sin admitir la validez del principio de "recurrencia", es decir, que si se pueden hacer ciertas operaciones con n, tambien podrán hacerse con n + 1. Por otra parte es necesario haber definido ese famoso uno de forma que sea precisamente él quien esté al principio de los números que se añaden a n. A continuación cuando se haga corresponder todos esos unos a entes concretos, para determinados desarrollos y cálculos, debe admitirse que son todos idénticos en las condiciones reales circundantes... Quizá sea más fácil definir la Divinidad que la unidad que utilizamos mil veces al día; en el fondo es Pacelli (el Papa) quien camina sobre seguro y cómodamente.

Simplemente queríamos señalar que no hay verdades definitivas, ni siquiera en las "ciencias exactas", que se impongan a cultos e ignorantes.

La religión haya su lugar en la larga sucesión de modificaciones al enunciado de la "verdad" que se reemplazan unas a otras. Es pues una de las formas de conocimiento y de representación humanas, una etapa inicial, pero no por eso menos importante y necesaria. A la pomposa oposición metafísica burguesa entre ciencia y religión, nosotros sustituimos la noción de esta última como una etapa de un mismo proceso cognitivo (L. Tarsia, "Cristianismo y Marxismo", en Prometeo nº 12).

Tomemos ahora unos fragmentos de Engels:

"La religión nació, en una época muy lejana de vida arborícola, de las interpretaciones insuficientes, primitivas y repletas de errores que los hombres hicieron sobre su propia naturaleza y el mundo exterior que les rodeaba". "Que las condiciones de existencia material de los hombres, en el cerebro de los cuales se produjo ese proceso mental, determinaron en última instancia la marcha de tal proceso, que permaneció para ellos necesariamente inconsciente, pues si no lo ignorasen hubiera terminado toda ideología". Meditemos esta fórmula que nos invita a usar en el campo del partido el término de teoría con preferencia al de ideología. No sólo los sistemas ideológicos no tienen un origen eterno, sino que como sistemas "autónomos" desaparecerán en cuanto sea posible operar con el dato de que las ideas nacen en la "cabeza" a causa de procesos materiales exteriores.
Los pueblos empiezan a organizarse, se dividen en grupos nacionales; elaboran "dioses nacionales" y territoriales.

El imperio mundial romano vió el fin de esa antigua nacionalidad. Roma albergó al principio todos esos dioses locales, pero surgió la exigencia de un dios mundial. Pero la nueva religión mundial, el cristianismo, ya había surgido de una mezcla de teología oriental, esencialmente judía, universalizada y de filosofía griega, especialmente histórica, vulgarizada. Pasados 250 años se convirtió en la religión del Estado. Naturalmente esto ocurrió tras una lucha religiosa, derivada de la lucha social contra la esclavitud y la economía esclavista.

En la Edad Media el cristianismo adopta la forma que responde al feudalismo y su jerarquía.

La burguesía inicia su ascenso y se desarrolla la herejía protestante en contraposición al catolicismo feudal. En Alemania Lutero expresa la lucha de la burguesía y de los campesinos contra la nobleza; batidos los segundos y sometidos los primeros, Alemania desaparece durante tres siglos de la escena histórica. Sin embargo con Calvino la reforma vence en Suiza, en Holanda, y en Inglaterra con la primera revolución burguesa.

Los albigenses y la minoría calvinista son dispersados en Francia. "¿Pero de qué sirve? Ya entonces estaba trabajando el librepensador Pedro Bayle, y en 1694 nacía Voltaire". En lugar de heréticos tenemos librepensadores e incrédulos. "De este modo el cristianismo había entrado en su recta final. Ahora era ya incapaz de cubrir ideológicamente los esfuerzos de cualquier clase en ascenso. Se convirtió cada vez más en posesión exclusiva de las clases dominantes, y éstas lo adoptarán como simple medio de gobierno, con el que se reduce a determinados límites a las clases inferiores".

"Vemos pues que la religión una vez formada tiene siempre un contenido tradicional, y además en todos los campos ideológicos la tradición es una gran fuerza conservadora. Pero los cambios que tienen lugar en este campo (herejía, reforma religiosa, cisma de la Iglesia, racionalismo burgués) son consecuencia de las relaciones de clase, y por lo tanto de las relaciones económicas entre los hombres que realizan estos cambios".

De momento esto nos basta, nos dice Engels, sin querer entrar en un análisis histórico. Y es suficiente para demostrar una vez más que el marxismo y la religión, o el marxismo y el cristianismo, son inconciliables. Del mismo modo que es suficiente para justificar que el Papa, al proponer a los católicos alemanes un dique contra el marxismo, se apoye sólidamente en las fortificaciones doctrinales tradicionales, y que aún siendo ahora histórica, social y políticamente aliado de la burguesía mundial dominante, insista en las objeciones a todas las herejías. Algunos comentaristas han comparado justamente la condena del romanticismo, forma mental de la burguesía heroica, con la del existencialismo, forma mental de la burguesía degenerada y decadente.

El texto clásico que hemos comentado concluye con la confrontación entre la crítica racionalista y materialista francesa, con la filosofía crítica alemana. La primera es ingenua y metafísica, pero tremendamente destructiva respecto a las ideas y regímenes medievales. La segunda es más completa desde el punto de vista teórico, pero cae en el conformismo a causa del bastardo y temeroso desarrollo de la burguesía en Alemania. El burgués depone horrorizado el arma tajante de la crítica teórica, sólo la clase obrera podrá empuñarla. Por eso (Engels) escribió que "el movimiento obrero es el heredero de la filosofía clásica alemana".

La teoría religiosa cristiana y medieval apoya la verdad en la autoridad y dicta a los hombres los límites con rigurosas fórmulas.

La crítica burguesa negó esas fórmulas y esos dogmas, a causa de la necesidad económica, social y política de romper los límites de esa autoridad.

En Francia llamó a cada hombre, individuo o ciudadano a pensar con su propia cabeza, pero inmobilizó y fosilizó a ese individuo "liberado" en el presunto derecho y facultad de intentar encontrar en todo momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia las vías "naturales" de una justicia y una civilización abstractas. No por azar hizo de la Razón y la Libertad una diosa.

En Alemania la crítica burguesa vio y expuso mejor el movimiento histórico y la sucesión de las condiciones sociales de los hombres en un devenir dialéctico. Sin embargo cometió el error opuesto, construyéndolo todo sobre el idealismo; vio el movimiento histórico como efecto y no como causa del pensamiento, y se prestó, en el más perfecto sistema de Hegel, a ser utilizada en la apologética del Estado, y por lo tanto para la conservación de la autoridad constituida.

Fundándose en elementos vitales del materialismo francés y de la dialéctica alemana, esto es, en las fuerzas revolucionarias de la crítica burguesa inicial, el sistema político proletario refuta las dos construcciones que la burguesía puso en el lugar de la minada autoridad por derecho divino: es decir, niega tanto la abstracción jurídica del ciudadano librepensador igual a cualquier otro ciudadano, como la intangibilidad del Estado, aparato imparcial situado por encima de la sociedad real.

El individualismo y la estatolatría preocupan sin embargo a la cátedra romana desde un punto de vista teológico, aunque los individualistas y estatólatras burgueses le hayan dado reconocimiento, apoyo y alianza.

Lo que le preocupa cada vez más son precisamente las posiciones marxistas en el campo concreto de la política, pues éstos no sólo se han liberado de la creencia en los versículos del Antiguo y del Nuevo Testamento, sino que además apuntan a la abolición real de los sistemas de clase que el capitalismo fundamenta ya en la democracia liberal ya en el totalitarismo estatal.
Allá el exorcismo, aquí la materialidad del dique.

HOY

En el lugar del dogmatismo religioso, del iusnaturalismo galo y del eclecticismo teutón, el movimiento proletario internacional, sobre las ruinas de tantos sistemas que pretendían la eterna validez, plantea la ciencia de la sociedad humana y de la historia desarrollada con un método objetivo y dialéctico, esto es, exento de todas las insidias de las ideas preconcebidas tradicionales, en lucha contra todos los prejuicios incrustados en la cabeza de la inmensa mayoría de los hombres, así como en las ciencias de la naturaleza.

Tal estudio, igual que el de la naturaleza cósmica o terrestre, se aplica al pasado, y con los datos extraidos examina el presente, e investiga dentro de los límites de lo posible las leyes de desarrollo aplicables tambien al futuro.

Es natural y comprensible para todos que el materialismo marxista recién nacido no encontró y registró de golpe todas las leyes científicas sociales, ni las codificó siquiera en obras monumentales como el Capital, en textos que para los seguidores y militantes del movimiento proletario se presentan como definitivos. La investigación y la elaboración continuaron y continúan, y no podían dejar de producir divergencias y contradicciones que, si bien no se llamaron concilios, cismas o herejías, se llamaron congresos, revisiones o escisiones políticas.

Pero esto no quita que el movimiento en su conjunto no puede vivir y vencer sin el filón dorsal de la doctrina, quizás tosco en parte, que a través de la lucha debe ser conservado intacto en su tronco vital hasta la victoria.

Precisamente la doctrina materialista de la historia ha demostrado que en todas las luchas de clase sucede lo mismo: un bagaje ideológico, que hoy sabemos pleno de errores y falsas tesis, capaz de romper los límites de las formas tradicionales es lanzado, con toda su vitalidad, su fuerza y sus propias deformaciones primitivas, a través de la barricada, por encima de los terremotos de la historia.
El grado de conciencia fue diverso en las sucesivas luchas; el grito de los sans-culottes: "¡los aristócratas a la guillotina¡" fue quizá más científico que el de los cruzados: "¡es voluntad de Dios¡". Mucho mayor es la claridad teórica en el movimiento proletario moderno que posee la nueva clave del determinismo histórico, pero no para todos los luchadores, sólo para la minoría constituida en partido histórico.

Si este encuadramiento histórico estable que es el partido falla la clase es derrotada, pero si el partido pierde y traiciona sus principios fundamentales degenera y muere, o se convierte en un arma en manos de la clase enemiga.
De acuerdo con tal concepto Engels ha dicho que el cristianismo hoy es incapaz de servir aún de ropaje ideológico de una clase revolucionaria. Hace dos mil años sirvió perfectamente a los esclavos rebeldes y determinó un desarrollo histórico futuro de la sociedad, sin el cual hoy no existiría la posibilidad de lucha y de doctrina que nos son propias. Pero el dogma de la asunción de María, por ejemplo, era tan discutible entonces como ahora.

El hecho de que este movimiento y esta organización, la Iglesia de Roma, estén aún sólidamente en pie tras veinte siglos no puede ser un argumento crucial del análisis histórico, aunque hayan sabido conservar su línea teórica inicial con obstinada resolución en medio de mil tempestades.

Las rectificaciones de tiro que el estalinismo aporta a la doctrina marxista son por esta sencilla razón histórica, antes que por el examen del contenido, la prueba de que los estalinistas se han desviado de los orígenes, en el sentido de que su organización ya no está a disposición de la clase obrera mundial.

No se trata aquí de evitar que un análisis económico con datos recientes pueda dar versiones distintas de un problema, objeto de uno de los capítulos de Marx, pongamos por ejemplo el de la productividad de la tierra que la producción capitalista tendería a agotar mediante una explotación intensiva, cuando en California existe hoy una agricultura supermecanizada que aumenta cada año una maravillosa producción, donde hace un siglo sólo existía un verdadero y auténtico desierto.

Aquí no nos hallamos ante una abjuración del dogma sobre la ascensión de María, sino del de la divinidad de Cristo. Aquí se derrumba todo el edificio.

Aquí las aportaciones de la historia moderna más reciente son utilizadas a la inversa de su significado científico y las rectificaciones no nacen de actualizaciones teóricas, sino de vulgares razones de Estado. La organización ya no es expresión de la teoría de clase, sino que se ha transformado en el instrumento, a través de su inercia de conservación, de otras fuerzas sociales dominantes en el mundo.

¿Qué es la "teoría del desarrollo desigual"? ¿Una teoría según la cual Marx y Engels han establecido que la revolución debería producirse simultáneamente en todos los paises, y según la cual Lenin, por el contrario, habría descubierto que a causa de las características diferentes del capitalismo monopolista en realación con el capitalismo liberal, la revolución y la construcción del socialismo podían realizarse en un solo país, que estaría en competición o emulación con los paises que seguían siendo capitalistas?

Pero todo esto son puras falsedades históricas, y no conquistas de nuevas verdades mejor construidas. Marx en la revolución alemana de 1848 y Lenin en la revolución rusa de 1917 han tenido la misma perspectiva: ante una inminente revolución burguesa en un país atrasado el proletariado y su partido deben combatir, es cierto, pero deben impulsar la revolución más allá hasta convertirla en proletaria. A pesar del desarrollo desigual y el atraso de esos paises, es necesario luchar porque aquellos que los precedieron en la revolución burguesa, los seguirán en la revolución proletaria, y ahí radica la UNICA posibilidad de construcción del socialismo. Marx y Lenin esperaron en vano, pero nunca cambiaron de perspectiva. Ninguna línea lo prueba, mil páginas lo desmienten.

Lenin no ha hablado nunca de dos capitalismos: liberal e imperialista, sino de dos fases del capitalismo, o mejor de la llegada de la fase que viene a confirmar la previsión marxista sobre el curso del capitalismo.

Para el marxismo no existe el liberalismo, la libre concurrencia y el capitalismo liberal como régimen político, sino como categoría de la economía burguesa. La escuela marxista le opone la noción central de que el capitalismo es un monopolio por su propia naturaleza. La libre concurrencia significa equilibrio económico, monopolio económico, social y político significa antagonismo. Desde su primera línea el marxismo es el descubrimiento de que la economía del mundo burgués no es un perfecto equilibrio (¡y mucho menos emulación y pacífica competencia¡) sino permanente conflicto y antagonismo, que sólo se resolverá mediante una lucha final, unitaria, mundial en el sentido histórico, entre dos bloques de clase opuestos.

Las constataciones históricas leninistas fueron el grito de victoria para la previsión confirmada de la doctrina, resultado inestimable, aunque despues la sangrienta batalla fuera perdida. Las rectificaciones estalinistas van a contracorriente de la historia y de la ciencia. Si en el pretendido capitalismo premonopolista y liberal era justo que Marx y Engels afirmaran que pese al desarrollo desigual la revolución debía ser simultánea internacionalmente, el cambio aportado por el imperialismo y el monopolio en el mundo ¿qué efecto puede tener sobre esta ley del desarrollo? Es precisamente gracias a la tendencia del Capital al monopolio del imperialismo y al "monoestatismo", como será posible acelerar aún más el ritmo con el que el modo capitalista de producción se apodera de los rincones más remotos del planeta. Si la ley del desarrollo desigual significa algo, debe hacernos razonar que, si Marx y Engels en su época vieron la revolución proletaria como una revolución no nacional, hoy es necesario sostener con una fuerza centuplicada esta gloriosa tesis, y gritar que los nuevos acontecimientos han justificado más que nunca la consigna: el socialismo será supranacional o no será.

Afirmar que semejante tesis era justa para Marx y Engels, pero no lo es hoy para nosotros, conduce a la más antihistórica de las posiciones. Sería más respetable la conclusión que dijese: dados los nuevos acontecimientos el sistema de Marx y Engels debe ser rechazado.

El capitalismo ha recorrido su fase de apariencia liberal y si la revolución proletaria hubiese vencido hubiera sido internacional. Pero la revolución no ha vencido y el capitalismo ha tenido tiempo de pasar a la fase monopolista. Y desde entonces esperamos una revolución y un socialismo nacionales. ¿Qué tipo de perspectiva es ésa, qué valor puede tener en la ciencia y en la lucha del partido? ¿Debemos esperar que el capitalismo vuelva gentilmente a su fase liberal, porque sólo entonces sería justo que el camarada Belkin pensara en una revolución internacionalista? ¿Y mientras el capitalismo se convierte en un gran monopolio, aunque sea nacional, la patria del socialismo permanecerá en un estado de contemplación emulativa? La emulación se da entre semejantes, no entre antagonistas. Los estalinistas ya lo habéis emulado, sóis la otra patria del capitalismo imperialista. Tu dixisti.

La autoridad de una cátedra que repite impasible su verdad momificada hace siglos es harto pesada: dos grandes revoluciones se lanzaron contra ella rompiendo la servidumbre feudal, pero todavía no la burguesa.

Los revolucionarios proletarios se oponen a esa autoridad secular y niegan los argumentos que saca de la fe, la razón y la ciencia como argumentos serviles.
Pero la autoridad que no sólo quiere el conformismo, sino que además a cada paso se despedaza y cambia a sí misma, sus textos y sus normas, sin que sin embargo su tremenda fuerza mecánica le dé el valor de proclamar la herejía, no tiene derecho a hablar de fe, ni de razón, ni de ciencia: la servidumbre a esa autoridad es la peor de las servidumbres.


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Escrito: Por Amadeo Bordiga en 1950
Primera publicación: Como parte de la serie "Sul Filo del Tempo" en Battaglia Comunista, no. 17, 6-25 de septiembre de 1950.
Fuente: Buro Internacional por el Partido Revolucionario.
Esta Edición: Marxists Internet Archive, abril de 2002.
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Marx, Engels y el romanticismo


Michael Löwy Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo

El tema sobre el cual me gustaría discutir con ustedes es el tema de la relación del pensamiento de Marx y Engels y del marxismo, de manera más amplia, con el romanticismo. Tengo que empezar explicando qué entiendo yo por romanticismo, porque si no, no queda claro por qué veo una relación muy importante, significativa, del pensamiento de Marx con el romanticismo.

Si uno abre un manual de historia de la literatura o del arte, se define como romanticismo a una escuela literaria de principios del siglo XIX en Francia, Alemania e Inglaterra. Esa me parece una visión muy estrecha. En realidad, el romanticismo es algo mucho más amplio, mucho más profundo, es una de las principales formas de la cultura moderna desde fines del siglo XVIII hasta hoy.

Para dar un ejemplo, si ustedes conocen las Obras completas de Lenin, saben que Lenin escribió un folleto que se llamó En contra del romanticismo económico. Entonces, aparentemente, existe no solamente un romanticismo literario, artístico, poético, sino también un romanticismo económico.
El romanticismo es, en realidad, un movimiento cultural que atraviesa todos los campos de la cultura humana –el arte, la literatura, la filosofía, la teología, la política, las ciencias sociales, la antropología, la economía–; está presente en todos esos terrenos. Y ese movimiento cultural empieza más o menos en la segunda mitad del siglo XVIII, y tiene su primer portavoz importante en el filósofo francés JeanJacques Rousseau. Pero se va a desarrollar en el curso del siglo XIX. Y mi opinión, la tesis que yo tengo es que continúa desarrollándose también en el siglo XX, hasta hoy. Hasta hoy hay manifestaciones del romanticismo, aunque no se autodenominen necesariamente románticas.

Para esta afirmación yo me atengo a esa frase de Marx no muy conocida, aunque me parece muy significativa, en los Fundamentos de la crítica de economía política [Grundrisse], en donde dice: "La crítica romántica del capitalismo va a seguir acompañando al capitalismo como su sombra, hasta que llegue el día bendito en que se acabe con el capitalismo". Así que hasta que no se acabe con el capitalismo, seguirá existiendo la crítica romántica al capitalismo; eso dice Marx.

¿En qué consiste entonces esa crítica? Esa es una manera de definir al romanticismo que tiene Marx. Para Marx el romanticismo no es solamente una escuela literaria, sino que es una protesta cultural en contra del capitalismo; o de una manera más amplia, en contra de la civilización industrial capitalista moderna. Ese es el corazón, digamos, el centro, la esencia del concepto, en el sentido hegeliano y marxista, del romanticismo: es una protesta cultural contra la civilización capitalista moderna, refiriéndose a valores sociales, culturales, políticos, religiosos, precapitalistas, o premodernos, o preindustriales. Entonces, en el romanticismo hay esos dos elementos: una crítica, una protesta, un rechazo muchas veces profundo, rotundo, radical, visceral, de la civilización capitalista moderna. Pero en nombre de valores de un pasadoreal o imaginario, un pasado precapitalista.

Eso es la quintaesencia o el concepto de romanticismo. Para esa definición me apoyo sobre lo que dice Marx.

Y también en otros trabajos de sociología marxista, como los de György Lukács, y toda una serie de trabajos que toman esa definición, pero trato de resumir lo que me parece la esencia del romanticismo.

¿Cuál es la relación que tienen Marx y Engels con el romanticismo? La tendencia general del estudio sobre Marx y Engels es verlos a ambos como herederos de la filosofía de las Luces, del racionalismo, de la ideología del progreso. Eso es, un poco, lo contrario del romanticismo. Entonces, entre el romanticismo y la filosofía de las Luces hay una diferencia bastante nítida. Así se ve tradicionalmente al marxismo. Y muchas veces hasta el mismo Marx se refirió de manera muy positiva a la filosofía de las Luces, al materialismo, a la teoría científica y materialista de la filosofía de las Luces y al racionalismo moderno. Esa sería la vertiente esencial del marxismo. Y, sin dudas, lo es. Pero creo que esa manera de percibir las raíces filosóficas y teóricas del marxismo deja a un lado otro componente, otra dimensión, otro aspecto del pensamiento de Marx y de Engels, y después del marxismo, que me parece fundamental, que es el aspecto o la dimensión romántica. Que sí existe.

Y también muchas veces se dejan de lado las fuentes románticas del pensamiento de Marx y de Engels. Es decir, Marx y Engels se han inspirado no sólo en la filosofía del progreso, la filosofía de las Luces, el materialismo, la dialéctica hegeliana, etc., sino también en varios pensadores y escritores románticos. Ese es un primer aspecto que me gustaría subrayar: las fuentes románticas del pensamiento de Marx y de Engels. Luego voy a dar algunos ejemplos.

En el campo de la crítica de la economía política, tradicionalmente se ve la relación de Marx con los economistas clásicos: Adam Smith, David Ricardo, etc. Efectivamente, Marx se refiere a ellos en sus escritos, los critica, los discute, los utiliza, en parte adhiere a esa teoría clásica, y en parte es su principal crítico. Pero uno no percibe, inicialmente, que había otro tipo de economía política. Precisamente, la economía política romántica, que tenía su principal representante en un economista suizo que se llamaba Sismondi.

Marx empieza diciendo que Sismondi, que es el representante de ese socialismo pequeño burgués, fue el primer economista que hizo una verdadera crítica del capitalismo. Y Marx empieza a hacer una lista de las críticas que se hicieron del capitalismo, y vemos que son en buena parte las mismas que le hace Marx. Es decir, el capitalismo como pauperización de las clases populares, la enajenación del trabajador, el desempleo, las crisis económicas. Toda una serie de cosas que los economistas clásicos burgueses no hablan. No hablan de la crisis económica, de la enajenación del trabajador. Entonces, en esa sección del El Manifiesto Comunista hay un homenaje de Marx a Sismondi, un reconocimiento de una gran deuda intelectual y política a este economista. Toma la crítica pero no acepta las soluciones que propone. Sismondi propone volver atrás. Pero Marx no quiere volver atrás, quiere ir hacia el futuro. Pero sí utiliza la crítica que hace del capitalismo.

Y aquí vemos otro aspecto importante del romanticismo. Los románticos sólo son parte del rechazo del capitalismo por la nostalgia de un pasado real o imaginario. A partir de ahí se van a marcar dos corrientes dentro del romanticismo. Una que quiere volver al pasado, que es regresiva, pasadista, y en algunos casos reaccionaria. Y hay otra corriente del romanticismo, que considera que la vuelta al pasado es imposible, es una ilusión. No se trata, por lo tanto, de volver al pasado, sino de dar una vuelta por el pasado en dirección al futuro. Es decir, utilizar elementosque han quedado en el pasado pero para construir un futuro nuevo, utópico, revolucionario.

Entonces hay dos vertientes bastante distintas dentro del romanticismo. Una conservadora o tradicionalista. Otra utópica y revolucionaria. El aspecto romántico en Marx es parte de esa corriente del romanticismo utópico revolucionario. Pero en su reflexión Marx va a tomar aspectos y elementos de varios críticos románticos del capitalismo.

Tomaré sólo dos ejemplos que parecen dar interés a Marx y Engels. Uno es el escritor francés Honoré de Balzac, autor de La comedia humana. La comedia humana es un análisis de la civilización burguesa, un análisis crítico, y una crítica que es romántica –porque Balzac era un hombre que se identificaba con el pasado precapitalista–. Desde el punto de vista político era un conservador, quería volver a la monarquía. Pero eso le daba una distancia crítica hacia la civilización burguesa, y la veía por lo tanto en toda su desnudez.

Entonces, hay una frase de Engels sobre Balzac, que es muy interesante. Dice "yo aprendí más sobre lo que es la sociedad burguesa, el capitalismo, etc., leyendo las novelas de Balzac que con el conjunto de los historiadores, economistas e investigadores de estadísticas profesionales de su época". Engels, el gran científico social, el gran crítico de la economía política, dice eso. Es muy interesante y bastante sorprendente esa afirmación. Generalmente la gente no se fija en eso, pero creo que es interesante. Es la obra de un escritor, un crítico romántico. Aunque fuera conservador y reaccionario, Balzac le dio instrumentos a Engels para entender, para criticar, para analizar la sociedad capitalista.

Y el otro ejemplo es una cita de Marx, que es muy semejante a la de Engels, cuando dice lo siguiente. Se refiere a un grupo de escritores ingleses del siglo XIX, sus contemporáneos, que son Charles Dickens y dos mujeres: Charlotte Brontë y Mrs. Gaskell. Marx se refiere a los tres, los define como "una espléndida cofradía de escritores de ficción ingleses, cuyas páginas elocuentes y vivas trajeron al mundo más alegatos sociales y políticos que todos los políticos, publicistas y moralistas profesionales juntos". Es casi la misma cita. Es decir, Marx encontró en las novelas de esos autores un análisis y una crítica que son románticos, porque esos escritores son románticos, que han nutrido su conocimiento de cuáles son las contradicciones, las alienaciones y la parte deshumana de la civilización burguesa. De eso se trata en último análisis.

¿Cuáles son esos aspectos del romanticismo que encontramos en la teoría y el pensamiento histórico y social de Marx y de Engels? Yo voy a apuntar apenas algunos de los aspectos. El primero es el interés muy grande de Marx y de Engels por ciertas formas de sociedad precapitalistas. No tanto la sociedad feudal sino las sociedades o comunidades primitivas. O como dicen ellos, el comunismo primitivo. Entonces, Marx y Engels van a utilizar los trabajos de una serie de antropólogos, muchos de ellos de inspiración romántica, que han estudiado las comunidades primitivas, o las formas comunitarias primitivas, y Marx y Engels se van a referir de manera muy frecuente a esos trabajos.

Para dar un ejemplo, una carta de Marx a Engels, de 1868, a propósito de un antropólogo e historiador alemán que se llama Georg L. von Maurer. Entonces, Marx dice que la primera crítica que se hizo de la sociedad moderna tenía una perspectiva romántica medieval. Pero ahora aparece un nuevo tipo de crítica de la sociedad burguesa, que corresponde a una orientación socialista. Y consiste en ir mucho más allá de la Edad Media, hacia la época primitiva de cada pueblo. Y uno queda muy sorprendido de encontrar que lo que es el más antiguo elemento. Sin embargo, es el más moderno, que es el principio de la igualdad social. Es decir, lo queencontramos en esas comunidades primitivas, rurales, precapitalistas, arcaicas son las ideas de la igualdad social, que para nosotros son muy modernas, porque precisamente son lo que queremos para la sociedad futura. Entonces, aquí vemos esa dialéctica entre el pasado y el futuro. La igualdad social que existía en el comunismo primitivo fue destruida por el aumento de la propiedad privada, del Estado, de la familia patriarcal, etc. Entonces, lo que fue por un lado el progreso, el desarrollo de los modos productivos, de la civilización y de la propiedad privada fue, también, desde el punto de vista social, una regresión. Se destruyó la igualdad, el espíritu comunitario, que existía en esas sociedades primitivas. Ese es el contenido de esta carta de Marx a Engels, de 1868.

Y más tarde Engels, en una carta a Marx, vuelve a esta problemática, también discutiendo los trabajos de Maurer. Y ahí dice lo siguiente: "Tenemos que superar el preconcepto de la filosofía de las Luces, del siglo XVIII, según el cual a partir de la Antigüedad, de la Edad Media, hubo un constante progreso para lo mejor. Esta visión nos impide ver el carácter contradictorio y antagonista del progreso real, y también los elementos de regresión social". Yo creo que este pasaje de Engels es también muy interesante, porque tiene que ver con esta cuestión.

Primero, Engels rechaza la idea ingenua de un progreso lineal, que viene del comunismo primitivo, la esclavitud, el sistema feudal, el capitalismo, la sociedad industrial, el socialismo, todo como si fuera una línea de progreso constante.

Entonces la rechaza como si fuera ingenua. Y en cambio habla del carácter contradictorio del progreso. El progreso en la historia siempre fue contradictorio. Es decir, del comunismo primitivo a la esclavitud hubo progreso, las fuerzas productivas se desarrollaron, la civilización griega y romana eran más avanzadas que el comunismo primitivo, pero es un progreso contradictorio, porque produjo una forma social inhumana, como era la esclavitud. Entonces, tenemos que ver el carácter contradictorio del progreso, y los elementos de regresión que están en el seno del llamado "progreso". Es decir, necesitamos una visión dialéctica del progreso. El proceso histórico, los avances, por un lado son o pueden ser, al mismo tiempo, dialécticamente, regresiones.

Un libro en el que se desarrolla esa problemática romántica, filosofía romántica revolucionaria de la historia, es quizás el libro de Engels que se llama El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado. En ese libro, Engels se va a apoyar en el trabajo de dos grupos de antropólogos, de historiadores, como el mismo Maurer, pero también en otros como Lewis Henry Morgan –norteamericano– que ha estudiado las comunidades indígenas, las tribus indígenas norteamericanas, los cherokees en particular, en el curso del siglo XIX, antes de que fueran exterminadas por la civilización blanca norteamericana.

Entonces Engels se refiere mucho a esos trabajos, los utiliza, los interpreta a su manera. Y subraya las cualidades humanas, sociales, culturales que venían de esas comunidades indígenas, "atrasadas", arcaicas, etc. Dice lo siguiente: "Qué constitución admirable tenía esa organización tribal. Sin soldados, sin guardias, sin policía, sin nobleza, sin reyes ni gobernantes, sin alcaldes, sin prisiones, sin procesos. Todo funciona de manera natural. Todos, en esa comunidad, son iguales y libres, incluyendo a las mujeres. Si comparamos la situación de esa comunidad, de ese comunismo primitivo, con la inmensa mayoría de lo civilizado de nuestros días –década de 1880, cuando escribe esto–, es enorme la distancia entre el proletario y el campesino de hoy y el antiguo miembro libre de esa comunidad".

Todos los criterios que permiten a Engels hablar de una regresión social son entonces, la libertad, la igualdad, pero también una cierta degradación moral. Había una cierta ética comunitaria en esas comunidades que hacen a Engels hablar de una caída, una quiebra de las alturas de lainocencia y de la moralidad de esa vieja comunidad para la sociedad moderna, y una verdadera degradación ética.

Uno puede imaginar que ese planteamiento de Marx y de Engels es solamente histórico. Que cuando se refiere al comunismo primitivo constata que tenía una serie de cualidades humanas que se perdieron con el llamado progreso y la llamada civilización, simplemente por una cuestión histórica. Pero no es así. Para Marx y Engels es también una cuestión política, en la medida en que para ellos el comunismo moderno, la utopía socialista de una sociedad sin clases, debería reformular, retomar, vivir como una cierta forma de renacimiento –obviamente, bajo una forma nueva, moderna– de estas cualidades sociales, humanas, éticas, que existían en la sociedad primitiva. Entonces, para Marx y Engels aquí hay una relación entre el proyecto futuro, revolucionario, de la utopía comunista, y lo que se ha perdido en el desarrollo de la civilización y destruido en la comunidad.

Ahora lo más interesante de esa significación política concreta de la comunidad primitiva, y de esa concepción romántica de la historia en Marx y Engels, son los manuscritos de ellos sobre Rusia de fines del siglo XIX. En esa época, en Rusia se había desarrollado un movimiento muy importante, apoyado en los campesinos, el movimiento populista revolucionario, que planteaba la posibilidad o la esperanza de construir el socialismo en Rusia a partir de las tradiciones comunitarias, rurales, de los campesinos rusos. Era una revolución contra el zarismo que permitía la transición de Rusia al socialismo, sin pasar por todas las etapas del capitalismo que conoció Europa occidental.

Ese movimiento interesó mucho a Marx y a Engels. Los dos consideraron este punto de vista de los primeros revolucionarios rusos con bastante simpatía. Y una primera manifestación de eso es cuando Marx escribe una carta, en 1877, a un periódico revolucionario ruso donde dice lo siguiente: "El desarrollo futuro de Rusia no tiene necesariamente que pasar por todas las etapas que conoció Europa occidental. No hay un camino único en el proceso histórico. No hay ninguna razón para que Rusia tenga que pasar por todos los horrores de la revolución industrial, del desarrollo del capitalismo, de la explotación, de la destrucción del campesinado libre. El análisis que yo hice en El Capital del desarrollo del capitalismo, se refiere a Europa occidental, a Inglaterra, Francia, Alemania, no necesariamente se refiere a Rusia. Rusia puede, eventualmente, conocer otro camino y otro tipo de salida". Esa es la primera afirmación de Marx, que es desde el punto de vista metodológico muy importante.

Pero más tarde escribe otros dos textos sobre Rusia que son muy interesantes. Uno es una respuesta a una simpatizante de Marx que vive en Rusia, llamada Vera Zasulich, después dirigente del partido socialdemócrata ruso, quien le preguntaba qué opinión tenía respecto de esa cuestión del desarrollo que puede tener Rusia, y el papel de la comunidad rural en ese contexto. Entonces Marx le contesta, y tenemos la carta, y los textos preparatorios, porque esa carta le dio mucho trabajo, hizo varios textos preparatorios, y tenemos todo ese material. Y la idea fundamental de Marx es la siguiente. Existe la posibilidad, tal vez, no es una seguridad, de que Rusia no deba atravesar todos los horrores del capitalismo que conocieron todos los pueblos de Europa occidental. Existe también la posibilidad de que Rusia pase casi directamente del sistema autoritario feudal, bárbaro, del zarismo, a una sociedad de tipo socialista; en la medida en que este proceso de transición al socialismo se pueda apoyar en las tradiciones comunitarias, rurales, que persisten a pesar de todo, del feudalismo, del capitalismo, entre los campesinos rusos. Tradiciones comunitarias antiguas, primitivas, atávicas, que vienen del pasado y que no han desaparecido. Y que pueden servir de punto departida para un desarrollo en dirección al socialismo.

Esa es un poco la idea, bastante heterodoxa, que desarrolla Marx en esas cartas.
Y poco después Marx vuelve a eso, que es en uno de sus escritos del año 1881, en un prefacio a la edición rusa de El Manifiesto Comunista. Y Marx y Engels, en ese prefacio dicen que existe la posibilidad de que la revolución en Europa no empiece en Alemania o Francia o Inglaterra como habían dicho muchas veces, sino en Rusia, porque es ahí donde la situación estaba más explosiva. Y en ese caso, la revolución de ellos se va a apoyar en esa tradición comunitaria, colectivista, de los campesinos rusos, para iniciar el proceso de transición al socialismo. Siempre y cuando esa revolución rusa sea acompañada por una revolución en el resto de Europa. Es decir, esa revolución sólo podría realmente triunfar si tuviera el apoyo de una revolución europea, de los otros países. Pero puede empezar en Rusia.

Esta discusión tiene consecuencias políticas para el marxismo. Y voy a dar un ejemplo que tiene que ver con la agresión del colonialismo. El siglo XIX es el siglo de la gran expansión comercial, y en particular es la época en que Inglaterra va a conquistar la India. Y al conquistar la India, va a implantar en India formas modernas de distribución capitalista, y de producción, va a desarrollar los ferrocarriles. Es decir, va a haber progreso capitalista para India. Pero a hierro y fuego. La guerra imperialista.

Entonces Marx, en los primeros tiempos, en los primeros textos sobre el colonialismo inglés en India, de 1853, tiene una visión del colonialismo que nos parece muy rara. Dice que "el colonialismo es mortal, es monstruoso, es infame, es asesino; pero trae progreso económico, trae formas modernas de producción, trae los ferrocarriles y eso es positivo". Entonces en el último análisis el colonialismo juega un papel objetivamente progresista, y que conviene, porque trae la producción moderna para la India. Ese es el primer enfoque.

El segundo enfoque, años más tarde, corresponde a los '80. Marx va a tener un enfoque muy distinto, en el cual él ve las consecuencias del colonialismo fundamentalmente por su lado negativo. Entonces escribe lo siguiente en una carta del año 1881 [los borradores –inéditos– de la carta a Vera Zasulich.

N.K.]: "Hablando de la India oriental, nadie puede ignorar, excepto siendo Henry Maine" –que era un aristócrata inglés reaccionario colonialista–, "y otras personas de la misma clase, que en la India la supresión por el colonialismo inglés de la unidad colectiva común de las tierras" –que era el sistema de producción tradicional de la India–, "no sólo fue un acto de vandalismo inglés, sino que empujó al pueblo de India no para adelante sino hacia atrás".

Entonces ahí no hay progreso objetivo de las fuerzas productivas. En lo esencial, lo que resultó del colonialismo fue una regresión social de la gente, del pueblo campesino, que vivía en sus comunidades, y que aun siendo pobres tenían una mínima garantía de subsistencia en sus comunidades. Son expulsados de sus comunidades, sus comunidades son destruidas, la propiedad comunal rural es sólo estatuida, y a partir de ahí se producen los fenómenos de grandes hambres colectivas que mueven a millones y millones de campesinos. Eso es lo que quiere decir Marx cuando dice que la colonización y la política económica de la colonización no empujó al pueblo de India para adelante sino para atrás.

Ahora ese enfoque yo diría hoy que es "romántico", en el sentido de que rechaza la idea de un progreso lineal, y percibe todo lo que el comercio capitalista y el desarrollo productivo de la civilización produjo de regresión social. Y compara este hito de pauperización de la población campesina indígena con el estatuto que tenía en el pasado precapitalista que, por lo menos, les garantizaba su subsistencia. Obviamente, la perspectiva histórica de Marx no es volver a las formas tradicionales, rurales, precapitalistas. Obviamente no se trata de eso, no se trata de una restauración del pasado, sino de una perspectiva socialista para el futuro; pero partiendo de esa experiencia del pasado, de existencia comunitaria rural.

Ese es un aspecto del romanticismo del marxismo.

El otro aspecto que a mí me parece también muy importante, es el tipo de crítica que hacen Marx y Engels al capitalismo. Obviamente, esa crítica es la madre de toda una crítica de la explotación. En El Capital el tema principal es el de la explotación del trabajador por el capitalista. Pero la crítica de Marx es más amplia, no es únicamente el tema de la explotación. La crítica de Marx al capitalismo, a la infamia del capitalismo, no tiene únicamente la explotación como objeto sino también otros aspectos. Y es en esos otros aspectos en los que entran temas típicamente románticos. Uno de esos temas, que aparece en toda la historia del romanticismo, es la crítica a la rentabilización, a la monetarización y a la cuantificación de todas las relaciones humanas y de todas las cualidades sociales por el capitalismo.

Es decir, el capitalismo destruye, diluye, disuelve todos los valores cualitativos –el amor, la amistad, la solidaridad, el honor, la fe–; todo eso es disuelto como en un ácido por el capitalismo, que lo sustituye por un único criterio, que es el cuantitativo. Ya no hay bueno ni malo, ni bello ni feo, sino que hay el que es 10.000, 1.000.000, 10.000.000 de libras, pesos, dólares, o lo que sea. Ese es un tema fundamental de crítica romántica al capitalismo, que Marx y Engels retoman en sus escritos, y que aparece de manera central en un escrito de Marx que todos ustedes conocen, que se llama Manuscritos económico-filosóficos de 1844.

Ahí Marx y Engels dicen que en la sociedad del pasado existía la posibilidad de un intercambio de honor por honor, amistad por amistad, amor por amor. En el capitalismo la tendencia cada vez más dominante es la de cambiar honor por dinero, amistad por dinero, amor por dinero. Entonces él dice eso del proceso de prostitución general de la sociedad. No sólo en la relación del amor, sino en todos los actos de los individuos que tienen por único objetivo la ficción del tener, del acumular capitales de dinero, de mercancía; y los valores cualitativos, las cualidades humanas, sociales, culturales, afectivas, eróticas, todo eso tiende a ser disuelto en el proceso de cantidad de mercancía, o del dinero. Hay muchos aspectos, no voy a citar todos, son bien conocidos por ustedes.

El otro tema parecido que aparece es la oposición que hace Marx, y ya en El Capital, entre el valor de cambio y el valor de uso. Y es un poco lo mismo, reformular el tema de la economía. ¿Qué es el valor de uso? Es el valor cualitativo que tiene una cosa, los objetos: un libro para leer, un caballo para transportarse, una silla para sentarse. Entonces los productos tienen un valor de uso. Y dicen Marx y Engels, sobre todo en El Capital, que en las sociedades precapitalistas, en la antigüedad y en el medioevo, o en las comunidades indígenas, o primitivas, etc., lo importante eran los valores de uso. Es decir, la gente producía objetos en función de su valor de uso, sobre todo.

En la sociedad capitalista, lo que importa es el valor de cambio, que es cuantitativo, es la cifra. Es el cambio que se hace de la mercancía por el dinero. Entonces hay una sustitución del valor de uso por el valor de cambio. El valor de uso ya no importa, sólo interesa en la medida en que pueden vender a la mercancía.

Entonces tenemos productos y mercancías que tienen cada vez menos valor de uso y existen únicamente en función de su valor de cambio, en su transformación posible en dinero y en capital.


Entonces así se plantea esa oposición a la sociedad capitalista moderna fundada en la dominación casi exclusiva, total, abrumadora, del valor decambio, en la que todo se vende por su valor de cambio; dicen Marx y Engels que cada cosa es llevada al mercado y cambiada en función a su valor de cambio, mientras que los valores de uso son excluidos o marginados, o sometidos a la ley del valor de cambio.

En tanto que en una sociedad socialista o poscapitalista –dicen Marx y Engels– otra vez la producción tendrá por objetivo la producción de valores de uso. Es decir, ya no se podrán considerar a las sillas o a los libros en función de su precio de venta, sino que se considerarán en función de su valor social, cultural, etc.

Entonces, la sociedad comunista será una sociedad de producción de valores de uso.

Ese es un tema central de la crítica marxista de la economía política que retoma en cierta manera una crítica romántica al capitalismo.

Puedo seguir dando otros ejemplos, pero me parece clara la idea fundamental que en la obra de Marx encontramos una vertiente, una dimensión, un aspecto, una sensibilidad romántica. Claro que no es el único aspecto, sino que es un aspecto importante. Y si lo dejamos de lado, si lo ignoramos, perdemos la riqueza de lo que es el pensamiento de Marx. Un pensamiento que es resultado de una síntesis dialéctica entre el pensamiento racionalista, materialista, científico, de la filosofía de las Luces y del gran idealismo alemán, con esta crítica de ese contexto romántico en tanto civilización burguesa. Es la síntesis de los dos y sintetiza la singularidad del pensamiento de Marx y de Engels. Pero generalmente se ve sólo un aspecto, sólo una vertiente, y se pierde una parte muy importante. Quiero decir, en el poco tiempo que me queda, algo sobre la continuación de esta historia. Es decir, el desarrollo del componente romántico en la historia del marxismo en el siglo XX.

Voy a dar, simplemente, algunos ejemplos. Empezaré con una pensadora del marxismo clásico, que es Rosa Luxemburgo. Es autora de un libro que se llama Introducción a la economía política. Ahora bien, los libros de economía política marxista empiezan con la mercancía, con el capitalismo, etc. El libro de Rosa Luxemburgo empieza con el comunismo primitivo, y casi la mitad del libro es sólo el comunismo primitivo, es muy sorprendente. Y hace un análisis del comunismo primitivo, que es una forma de subsistir, no sólo de las tribus de América, de Alaska, sino también del pasado de Europa y en el mundo entero, que hubo una etapa de desarrollo social, que continúa existiendo, que es la del comunismo primitivo. Ella la analiza, siguiendo la tradición de Engels, subrayando todas sus cualidades humanas de igualdad, de democracia, de antiautoritarismo, etcétera.

Habla también de América latina, eso es interesante. Habla del comunismo primitivo en el Imperio Inca, donde había toda una estructura burocrática y dictatorial, pero en la base funcionaban las comunidades. Y ella subraya ese elemento latinoamericano.

Y Rosa Luxemburgo explica que el comunismo del futuro, obviamente, no es la vuelta al comunismo del pasado, pero que hay una cierta relación entre los dos. Y hay una fase en la que desde el punto de vista del futuro de la humanidad, cuando exista el nuevo comunismo moderno, del futuro, donde se va a decir que la historia de la propiedad privada fue un pequeño paréntesis entre miles de años de la historia del comunismo primitivo y miles de años del comunismo moderno. Entre los dos hubo un pequeño paréntesis que fue la historia de la propiedad privada, del capitalismo, etc. Eso es curioso.

Otra teoría muy interesante es la de que en los países del Tercer Mundo –Asia, Africa y América latina–, están muy vivas las tradiciones comunitarias. El comunismo primitivo aún está presente, mucho más presente que en Europa o que en EE.UU.

Entonces dice que tratemos de pensar una alianza del proletariado moderno de los países industriales, con los campesinos de las comunidades de los países del Tercer Mundo querepresentan aún la continuidad del comunismo primitivo. Entonces habría una alianza entre el comunismo moderno proletario, el comunismo tradicional campesino, como forma de la unidad antiimperialista entre trabajadores del centro y de la periferia.

Ahora esa temática la vamos a encontrar en un pensador latinoamericano pocos años después de ese libro de Rosa Luxemburgo. Un pensador latinoamericano que seguramente no conocía ese libro que fue publicado sólo en Alemania, que era muy poco conocido fuera. Pero lo vamos a encontrar bajo una forma un poco distinta, pero con una idea muy semejante. Quiero hablar de José Carlos Mariátegui. Es no sólo el más grande pensador marxista en América latina, sino que además también representa lo más típico del marxismo moderno. Y eso se manifiesta en muchos aspectos del pensamiento de Mariátegui, en la importancia que le da a la emoción, a la fe, al mito, a la mística. Todos esos elementos son característicos del romanticismo. Pero también en su concepción de la revolución peruana y latinoamericana, en la cual él subraya de manera muy semejante a Rosa Luxemburgo la persistencia de tradiciones comunitarias entre los campesinos peruanos, andinos y latinoamericanos.

Socialismo y comunismo moderno que, obviamente, no son una vuelta al comunismo inca. No queremos Incas, no queremos reyes dictadores. El comunismo moderno incluye el principio moderno de la libertad. Pero sí un retorno a la tradición comunitaria.

Entonces Mariátegui dice que nuestro socialismo, en América latina, no puede ser calco y copia de otras experiencias, sino que tiene que ser una creación heroica. Y él hablaba también en tanto futuro en América latina, que también era la única respuesta posible a la dominación imperialista, un socialismo indoamericano, un socialismo enraizado en las tradiciones culturales de los pueblos de América latina.

Entonces Rosa Luxemburgo y Carlos Mariátegui. Y hay muchos otros, aunque no hay tiempo de analizar a todos, pero voy a nombrarlos. Está también el judío alemán Ernst Bloch, que se autodefinía como romántico profesional porque era también marxista. Los primeros escritos filosóficos de György Lukács, el filósofo marxista húngaro. Algunos de los representantes más importantes de lo que se llamaba la escuela de Frankfurt: Walter Benjamin, Adorno, Horkheimer, Marcuse, que son también parte de esa vertiente del marxismo romántico. Algunos pensadores franceses como André Breton –el fundador del surrealismo-, que es también un representante muy interesante de lo que es el marxismo romántico. El filósofo marxista francés Henri Lefevre, uno de los inspiradores del movimiento de Mayo del '68 en Francia, junto con Guy Debord, fundador del situacionismo, también un romántico marxista.

Y en Inglaterra tenemos toda una corriente de la historiografía inglesa, cuyo representante más conocido es el historiador E. P. Thompson, que también representa muy bien esa corriente romántica del marxismo.

Estos ejemplos muestran que siguió existiendo en el siglo XX una corriente del marxismo en el sentido amplio, no el marxismo ortodoxo únicamente, en el cual esa dimensión romántica, ese elemento romántico, esa protesta romántica en contra de la civilización industrial capitalista sigue muy presente. Y creo que este momento, entonces, es parte de la riqueza del pensamiento marxista desde Marx y Engels hasta hoy, es uno de los componentes importantes de la crítica actual y del rechazo social, ético, moral y político al capitalismo y del proyecto de una nueva sociedad: de la sociedad de la utopía comunista.
http://www.rebelion.org/cultura/lowy_marx030201.htm

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La Experiencia de la Revolución Cubana


Ernesto 'Che' Guevara - 21.09.07

Publicado en "Monthly Review", Selecciones en Castellano, Año I, N° 3, octubre de 1963. Digitalizado por Prensa y Propaganda de Juventud Guevarista.

Nunca en América se había producido un hecho de tan extraordinarias características, tan profundas raíces y tan trascendentales consecuencias para el destino de los movimientos progresistas del continente como nuestra guerra revolucionaría. A tal extremo, que ha sido calificada por algunos como el acontecimiento cardinal de América y el que sigue en importancia a la trilogía que constituye la Revolución Rusa, el triunfo sobre las armas hitlerianas con las transformaciones sociales siguientes, y la victoria de la Revolución China.

CUBA ¿UN CASO EXCEPCIONAL?

Este movimiento grandemente heterodoxo en sus formas y en sus manifestaciones, ha seguido, sin embargo, y no podía ser de otra manera, las líneas generales de todos los grandes acontecimientos históricos del siglo, caracterizado por las luchas anticoloniales y el tránsito la socialismo.

Sin embargo algunos sectores, interesadamente o de buena fe, han pretendido ver en ella una serie de raíces y características excepcionales cuya importancia relativa frente al profundo fenómeno histórico-social elevan artificialmente hasta constituirla en determinantes. Se habla del excepcionalismo de la Revolución Cubana al compararla con las líneas de otros partidos progresistas de América y se establece, en consecuencia, que la forma y caminos de la Revolución Cubana son producto único de la revolución y que en los demás países de América será diferente el tránsito histórico de los pueblos.

Aceptamos que hubo excepciones, que le dan sus características peculiares a la Revolución Cubana; es un hecho claramente establecido que cada revolución cuenta con ese tipo de factores específicos, pero no está menos establecido que todas ellas seguirán leyes cuya violación no está al alcance de las posibilidades de la sociedad. Analicemos, pues, los factores de ese pretendido excepcionalismo.

El primero, quizás el más importante, el más original, es esa fuerza telúrica llamada Fidel Castro Ruz, nombre que en pocos años ha alcanzado proyecciones históricas. El futuro colocará en su lugar exacto los méritos de nuestro Primer Ministro, pero a nosotros se nos antoja comparables con los de las más altas figuras históricas de toda Latinoamérica.

¿Y cuáles son las circunstancias excepcionales que rodean la personalidad de Fidel Castro? Hay varias características en su vida y en su carácter, que lo hacen sobresalir ampliamente sobre todos sus compañeros y seguidores; Fidel es un hombre de tan grande personalidad que en cualquier movimiento en que participe debe llevar la conducción y así lo ha hecho en el curso de su carrera, desde la vida estudiantil hasta el premierato de nuestra patria y de los pueblos oprimidos de América. Tiene las características de gran conductor que, sumadas a sus dotes personales de audacia, fuerza, valor y a su extraordinario afán de auscultar siempre la voluntad del pueblo, lo han llevado al lugar de honor y de sacrificio que hoy ocupa. Pero tiene otras cualidades importantes, como son su capacidad para asimilar los conocimientos y las experiencias, para comprender todo el conjunto de una situación dada, sin perder de vista los detalles, su fe inmensa en el futuro, y su amplitud de visión para prevenir los acontecimientos y anticiparse a los hechos, viendo siempre más lejos y mejor que sus compañeros. Con estas grandes cualidades cardinales, con capacidad de aglutinar y unir oponiéndose a la división que debilita, su capacidad de dirigir a la cabeza de todos la acción del pueblo, su amor infinito por él, su fe en el futuro y su capacidad para preverlo Fidel Castro hizo más que nadie en Cuba para construir de la nada el aparato hoy formidable de la Revolución Cubana.

Sin embargo, nadie podría afirmar que en Cuba había condiciones político-sociales totalmente diferentes alas de otros países de América y que precisamente por esa diferencia, se hizo la Revolución. Tampoco se podría afirmar, por el contrario, que a pesar de esa diferencia Fidel Castro hizo la Revolución; Fidel, grande y hábil conductor dirigió la Revolución en Cuba en el momento y en la forma en que lo hizo interpretando las profundas conmociones políticas que preparaban al pueblo para el gran salto por los caminos revolucionarios. También existieron ciertas condiciones que no eran tampoco específicas condiciones que no eran tampoco específicas en Cuba, pero que difícilmente serán aprovechables de nuevo por otros pueblos, por que el imperialismo, al contrario de algunos grupos, progresistas, sí aprende con sus errores. La condición que podríamos calificar de excepción, es que el imperialismo norteamericano estaba desorientado y nunca pudo aquilatar los alcances verdaderos de la Revolución Cubana. Hay algo en esto que explica muchas de las aparentes contradicciones del llamado cuarto poder norteamericano. Los monopolios como es habitual en estos casos comenzaban a pensaren un sucesor de Batista, precisamente porque sabían que el pueblo no estaba conforme y que también lo buscaba por caminos revolucionarios.

LOS FACTORES REVOLUCIONARIOS

¿Qué golpe más inteligente y más hábil que quitar el dictadorzuelo inservible y poner en su lugar a los nuevos "muchachos" que podrían, en su día, servir altamente a los intereses del imperialismo?

Jugó algún tiempo el imperialismo sobre esa carta de su baraja internacional y perdió lastimosamente. Antes del triunfo sospechaban de nosotros pero no temían; más bien apostaban a dos barajas, con la experiencia que tienen para este juego donde habitualmente no pierden. Emisarios del Departamento de Estado fueron varías veces, disfrazados de periodistas, a calar la Revolución montuna, pero no pudieron extraer de ella el síntoma de peligro inminente. Cuando el imperialismo quiso reaccionar, cuando se dio cuenta que el grupo de jóvenes inexpertos que paseaban el triunfo por las calles de La Habana, tenían una clara conciencia de su deber político y una férrea decisión de cumplir con ese deber, ya era tarde. Y así amanecía, en enero de 1959, la primera Revolución Social de toda esta zona del Caribe y la más profunda de las Revoluciones Americanas.

No creemos que pueda considerarse excepcional el hecho de que la burguesía, o por lo menos una buena parte de ella, se mostrara favorable a la guerra revolucionaria contra la tiranía, al mismo tiempo que apoyaba y promovía los movimientos tendientes a buscar soluciones negociadas que les permitieran sustituir el gobierno de Batista por elementos dispuestos a frenar la Revolución. Teniendo en cuenta las condiciones en que se libró la guerra revolucionaria y la complejidad de las tendencias políticas que se oponían a la tiranía política resulta excepcional el hecho de que algunos elementos latifundistas, adoptaran una actitud neutral o, al menos, no beligerante hacia las fuerzas insurreccionales.

Es comprensible que la burguesía nacional, acogotada por el imperialismo y por la tiranía, cuyas tropas caían a saco sobre la pequeña propiedad y hacían del cohecho un medio diario de vida, viera con cierta simpatía que estos jóvenes rebeldes de la montaña, castigaran al brazo del imperialismo, que era el ejército mercenario.
Así fuerzas no revolucionarias, ayudaron de hecho a facilitar el camino del advenimiento del poder revolucionario.

Extremando las cosas podemos agregar un nuevo factor de excepcionalidad, y es que en la mayoría de los lugares de Cuba, el campesino se había proletarizado por las exigencias del gran cultivo capitalista semimecanizado y había entrado en una etapa organizativa que le daba una mayor conciencia de clase. Podemos admitirlo. Pero debemos apuntar en honor a la verdad, que sobre el territorio primario de nuestro Ejército Rebelde, constituido por los sobrevivientes de la derrotada columna que hace el viaje del "Granma", se asentaba precisamente un campesinado de raíces sociales y culturales diferentes a las que pueden encontrarse en los parajes del gran cultivo semimecanizado cubano. En efecto, la Sierra Maestra, escenario de la primera colmena revolucionaria, es un lugar donde se refugian todos los campesinos que, luchando a brazo partido contra el latifundio, van allí a buscar un nuevo pedazo de tierra que arrebatan al Estado o a algún voraz propietario latifundista para crear su pequeña riqueza. Deben estar en continua lucha contra las exacciones de los soldados, aliados siempre al poder latifundista, y su horizonte se cierra siempre en el título de propiedad. Concretamente, el soldado que íntegra nuestro ejército guerrillero de tipo campesino, sale de esta parte social que demuestra más agresivamente su amor por la tierra y su posesión, es decir, que demuestra más perfectamente lo que puede catalogarse como espíritu pequeño-burgués: el campesino lucha porque quiere tierra para él, para sus hijos, para manejarla, para venderla y enriquecerse a través de su trabajo.

A pesar de su espíritu pequeño-burgués, el campesino aprende, rápidamente, que no puede satisfacer su afán de posesión de la tierra, sin romper el sistema de la propiedad latifundista. La Reforma Agraria radical, que es la única que puede dar la tierra al campesino, choca con los intereses directos de los magnates azucareros y ganaderos. La burguesía teme chocar con esos intereses; el proletariado no teme chocar con ellos. De este modo la marcha misma de la Revolución une a los obreros y a los campesinos. Los obreros sostienen la reivindicación contra el latifundio; el campesino pobre, beneficiado con la propiedad de la tierra, sostiene lealmente el poder revolucionario y lo defiende frente a los enemigos imperialistas y contrarrevolucionarios.

LATIFUNDISMO E IMPERIALISMO

Creemos que no se pueden alegar más factores de excepcionalismo. Hemos sido generosos en extremarlos. Veremos ahora, cuáles son las raíces permanentes de todos los fenómenos sociales de América, las contradicciones que, madurando en el seno de las sociedades actuales, provocan cambios que pueden adquirir la magnitud de una revolución como la cubana.

En orden cronológico, aunque no de importancia en estos momentos, figura el latifundio. El latifundio fue la base del poder económico de la clase dominante durante todo el periodo que sucedió a la gran revolución anticolonial libertadora del siglo pasado. Pero esa clase social latifundista, que existe en todos los países, está por regla general a la zaga de los acontecimientos sociales que conmueven al mundo. En alguna parte, sin embargo, lo más alerta y esclarecido de esa clase latifundista advierte el peligro, y va cambiando el tipo agrícola, trasladando parte de sus intereses a industrias o convirtiéndose en agentes comerciales del monopolio. En todo caso, la primera revolución libertadora no llegó nunca a destruir las bases latifundistas que, actuando siempre en forma reaccionaria, mantienen el principio de servidumbre sobre la tierra. Este es el fenómeno que asoma sin excepciones en todos los países de América y que ha sido sustrato de todas las injusticias cometidas, desde la época en que el rey de España concediera a los muy nobles conquistadores las grandes mercedes territoriales dejando, en el caso cubano, para nativos, criollos y mestizos, solamente los realengos, es decir, la superficie que separa tres mercedes circulares que se tocan entre sí. El latifundista comprendió, en la mayoría de los países, que no podía sobrevivir solo, y rápidamente entró en alianza con los monopolios, vale decir, con el más fuerte y fiero opresor de los pueblos americanos. Los capitales norteamericanos llegaron a fecundar las tierras vírgenes, para llevarse después, insensiblemente, todas las divisas que antes "generosamente" habían regalado, más otras partidas que constituyen varias veces la suma originalmente invertida en el país "beneficiado". América fue campo de la lucha interimperialista: Las "guerras" entre Costa Rica y Nicaragua, la segregación de Panamá, la lucha entre Paraguay y Bolivia, no son sino expresiones de esta batalla gigantesca entre los grandes consorcios monopolistas del mundo, batalla decidida casi completamente a favor de los monopolios norteamericanos después de la Segunda Guerra Mundial. De ahí en adelante, el imperialismo se ha decidido a perfeccionar su posesión colonial y a estructurar lo mejor posible todo el andamiaje, para evitar que penetren los viejos o nuevos competidores de otros países imperialistas. Todo esto da por resultado, una economía monstruosamente distorsionada, que ha sido descripta por los economistas pudorosos del régimen imperial con una frase inocua, demostrativa de la profunda piedad que nos tienen a nosotros, los seres inferiores (llaman "inditos" a nuestros indios explotados miserablemente, vejados y reducidos a la ignominia; llaman "de color" a todos los hombres de raza negra o mulata, postergados, discriminados, instrumentados como persona y como idea de clase, para dividir a las masas obreras en su lucha por mejorar destinos económicos), a nosotros, pueblos de América, se nos llama con otro nombre pudoroso y suave: "subdesarrollados".

¿QUE ES EL SUBDESARROLLO?

Un enano de cabeza enorme y tórax henchido es "subdesarrollado", en cuanto a que sus débiles piernas o sus cortos brazos no articular con el resto de su anatomía; es el producto de un fenómeno teratológico que ha distorsionado su desarrollo. Eso es lo que en realidad somos nosotros, los suavemente llamados "subdesarrollados", en verdad países coloniales, semicoloniales o dependientes. Somos países de economía distorsionada por la acción imperial, que ha desarrollado anormalmente las ramas industriales o agrícolas necesarias para complementar su compleja economía. El subdesarrollo distorsionado, conlleva peligrosas especializaciones en materias primas que mantienen en amenaza del hambre a todos nuestros pueblos. Nosotros, los "subdesarrollados", somos también los del monocultivo, los del monoproducto, los del monomercado. Un producto único, cuya incierta venta depende de un mercado único que impone y fija condiciones: he aquí la gran fórmula de la vieja y eternamente joven divisa romana: divide e impera.

El latifundio, pues, a través de sus conexiones con el imperialismo plasma completamente el llamado "subdesarrollo", que da por resultado los bajos salarios y el desempleo.

Este fenómeno del bajo salario y el desempleo es un círculo vicioso que da cada vez más bajos salarios y cada vez más desempleos, según se agudizan las grandes contradicciones del sistema, y constantemente crean lo que es un denominador común de los pueblos de América, desde el Río Bravo al Polo Sur. Ese denominador común, que pondremos con mayúscula y que sirve de base de análisis para todos los que piensan estos fenómenos sociales se llama: HAMBRE DEL PUEBLO, cansancio de estar oprimido, vejado, explotado al máximo (ante el miedo de engrosar la enorme masa de desempleados) para que se exprima de cada cuerpo humano el máximo de utilidades, derrochadas, luego, en las orgías de los dueños del capital.

Vemos, pues, como hay grandes e inesquivables denominadores comunes en América Latina, y que no podemos decir nosotros, que hemos estado exentos de ninguno de estos entes ligados que desembocan en el más terrible y permanente: hambre del pueblo. El latifundio, ya como forma de explotación primitiva, ya como expresión de monopolio capitalista de la tierra, se conforma a las nuevas condiciones y se alfa al imperialismo, forma de explotación del capital financiero y monopolista más allá de las fronteras nacionales, para crear el colonialismo económico, eufemísticamente llamado "subdesarrollo", que da por resultado el bajo salario, el desempleo, el subempleo, el hambre de los pueblos. Todo existía en Cuba. Aquí también había hambre, aquí había una de las cifras porcentuales de desempleo más altas de América Latina, aquí el imperialismo era mucho más feroz que en muchos de los países de América, y aquí el latifundio existía con tanta fuerza como en cualquier país hermano.

LA LUCHA ARMADA

¿Qué hicimos nosotros para liberarnos del gran fenómeno del imperialismo con su gran secuela de gobernantes títeres en cada país y sus ejércitos mercenarios, dispuestos a defender a ese títere y a todo el complejo sistema social de la explotación del hombre por el hombre? Aplicamos algunas fórmulas, que ya otras veces hemos dado como descubrimientos de nuestra medicina empírica para los grandes males de nuestra querida América Latina; medicina empírica que, rápidamente, se enmarcó dentro de las explicaciones de la verdad científica.

Las condiciones objetivas para la lucha están dadas por el hambre del pueblo, la reacción frente a ese hambre, el temor desatado para aplacar la reacción popular y la ola de odio que la represión crea.

Faltaron en América condiciones subjetivas de las cuales una de las más importantes es la conciencia de la posibilidad de la victoria por la vía violenta frente a los poderes imperialistas y sus aliados internos. Esas condiciones se crean mediante la lucha armada, que va haciendo más clara la necesidad del cambio (y permite preverlo) y de la derrota del ejército por las fuerzas populares y su posterior aniquilamiento (como condición imprescindible a toda revoluciona verdadera).

Apuntando ya que las condiciones se completan mediante el ejercicio de la lucha armada, tenemos que explicar que es escenario una vez más de esa lucha, es en el campo y que, desde el campo, un ejercito campesino que persiga los grandes objetivos por los que debe luchar el campesino (el primero de los cuales es la justa distribución de la tierra), tomará las ciudades. Sobre la base ideológica de la clase obrera, cuyos grandes pensadores descubrieron las leyes sociales que nos rigen, la clase campesina de América dará el gran ejército libertador del futuro; como lo dio ya en Cuba. Ese ejército creado en el campo en el cual van madurando las condiciones subjetivas para la toma del poder (que va conquistando las ciudades desde afuera, uniéndose a la clase obrera y aumentando el caudal ideológico con esos nuevos aportes), puede y debe derrotar al ejército opresor inicialmente en escaramuzas, combates, sorpresas; en grandes batallas al final, cuando ha crecido desde su minúscula condición de guerrilla, para alcanzar la de un gran ejército de liberación. Etapa de la consolidación del poder revolucionario será, como apuntáramos anteriormente, la liquidación del antiguo ejército.

Si todas estas condiciones que se han dado en Cuba se pretendieran aplicar en los demás países de América Latina, en otras luchas por conquistar el poder para las clases desposeídas, ¿qué pasaría?, ¿sería factible o no? Si es factible, ¿sería más fácil o más difícil que en Cuba?

LA ALIANZA REACCIONARIA

Vamos a exponer las dificultades que, a nuestro entender, harán más duras las luchas revolucionarias de América. Hay dificultades generales para todos los países y dificultades más especiales para algunos cuyo grado de desarrollo o peculiaridades nacionales les diferencian de otro.

Habíamos apuntado, al principio de este trabajo, que se podían considerar como factores de excepción, la actitud del imperialismo, desorientado frente a la Revolución Cubana y, hasta cierto punto, la actitud de la misma clase burguesa nacional desorientada, incluso mirando con cierta simpatía la acción de los rebeldes debido a la presión del imperialismo sobre sus intereses (situación esta última que es, por lo demás, general a todos nuestros países). Cuba ha hecho de nuevo la raya en la arena y se vuelve al dilema de Pizarro. De un lado están los que lo odian y entre ellos cada vez más determinada la raya que divide indefectiblemente a las dos grandes fuerzas sociales: la burguesía y la clase trabajadora, que están definiendo con más claridad sus respectivas posiciones, a medida que avanza el proceso de la Revolución Cubana.

Esto quiere decir que el imperialismo ha aprendido la lección de Cuba y que no volverá a ser tomado de sorpresa en ninguna de nuestras veinte repúblicas, en ninguna de las colonias que todavía existen en alguna parte de América. Esto quiere decir que grandes luchas populares contra poderosos ejércitos de invasión aguardan a los que pretendan ahora violar la paz de los sepulcros, la paz romana. Importante, porque si dura fue la guerra de liberación cubana, con sus dos años de continuo combate, zozobra e inestabilidad, infinitamente más duras serán las nuevas batallas que esperan al pueblo, en otros lugares de América Latina.

Los Estados Unidos apresuran la entrega de armas a los gobiernos títeres que considera más amenazados y les hace firmar pactos de dependencia para hacer jurídicamente más fácil el envío de instrumentos de represión y de matanza, y de tropas encargadas de ello. Además aumenta la preparación militar de los cuadros en los ejércitos represivos con la intención de que sirvan de punta de lanza eficiente contra el pueblo. ¿Y la burguesía?, se preguntará. En muchos países de América existen contradicciones objetivas en las burguesías nacionales que luchan por desarrollarse y el imperialismo que inunda los mercados con sus artículos para derrotar, en desigual pelea, al industrial nacional, así como en otras formas o manifestaciones de lucha por la plusvalía y la riqueza.

No obstante estas contradicciones, las burguesías nacionales no son capaces, por lo general, de mantener una actitud consecuente de lucha frente al imperialismo. Demuestran que temen más a la revolución popular que a los sufrimientos bajo la opresión y el dominio despótico del imperialismo, que aplasta la nacionalidad, afrenta el sentimiento patriótico y coloniza la economía.

La gran burguesía se enfrenta directamente a la Revolución y no vacila en aliarse al imperialismo y al latifundismo para combatir al pueblo y cerrarle el camino de la Revolución.

El imperialismo, desesperado e histérico, decidido a emprender toda clase de maniobras y a dar armas y hasta tropas a sus títeres, para aniquilar a cualquier pueblo que se levante, un latifundismo feroz, inescrupuloso y experimentado en las formas más brutales de represión, y una gran burguesía dispuesta a cerrar, por cualquier medio, los caminos a la revolución popular, son las grandes fuerzas aliadas que se oponen directamente a las nuevas revoluciones populares de la América Latina.

EL CAMINO ELECTORAL

Tales son las dificultades que hay que agregar a las provenientes de luchas de este tipo en las nuevas condiciones de América Latina, después de consolidado el fenómeno irreversible de la Revolución Cubana. Hay otras dificultades más específicas. Los países que, aun sin poder hablar de una efectiva industrialización, han desarrollado su industria media y ligera, o, simplemente, han sufrido procesos de concentración de su población en grandes centros, encuentran más difícil preparar guerrillas. Además, la influencia ideológica de los centros poblados, inhibe la lucha guerrillera y da vuelo a luchas de masas organizadas pacíficamente.

Esto último, da origen a cierta "institucionalidad" ya que en períodos más o menos "normales", las condiciones sean menos duras que las que corresponden al trato habitual que se da al pueblo.

Llega a concebirse, incluso, la idea de posibles aumentos cuantitativos en las bancas parlamentarias de los elementos revolucionarios, hasta un extremo que permita un día un cambio cualitativo. Esta esperanza, según creemos, es muy difícil que llegue a realizarse en las condiciones actuales, en cualquier país de América. Aunque no está excluida la posibilidad de que el cambio en cualquier país se inicie por vía electoral, las condiciones prevalecientes en ellos harán más remotas esas posibilidades.

Los revolucionarios no pueden prever de antemano todas las variantes técnicas que pueden presentarse en el curso de la lucha por su programa libertador. La real capacidad de un revolucionario se mide en el saber encontrar tácticas revolucionarias adecuadas en cada cambio de la situación, en tener presente todas las tácticas y en explotarlas al máximo. Sería error imperdonable desestimar el provecho que puede obtener el programa revolucionario de un proceso electoral dado, del mismo modo que sena imperdonable limitarse, tan solo, a lo electoral y no ver los otros medios de lucha armada para obtener el poder, instrumento indispensable para aplicar y desarrollar el programa revolucionario. Si no se alcanza el poder, todas las demás son inestables, insuficientes, incapaces de dar las soluciones que se necesitan por más avanzadas que puedan parecer.

Y cuando se habla del poder por vía electoral, nuestra pregunta es siempre la misma: si un movimiento popular ocupara el gobierno de un país por amplia votación popular, y resolviese, consecuentemente iniciar las grandes transformaciones sociales que constituyen el programa por el cual triunfó, ¿no entraría en conflicto inmediatamente con las clases reaccionarias de ese país?, ¿no ha sido siempre el ejército el instrumento de la opresión? Si es así, es lógico razonar que ese ejército tomará partido por su clase y entrará en conflicto con el gobierno constituido. Ese gobierno puede ser derribado mediante un golpe de Estado más o menos incruento y volver a empezar el juego de nunca acabar; puede el ejército opresor ser derrotado mediante la acción popular armada en apoyo de su gobierno. Lo que nos parece difícil es que las fuerzas armadas acepten de buen grado reformas sociales profundas y se resignen mansamente a su liquidación como casta. En cuanto a lo que antes nos referimos, acerca de las grandes concentraciones urbanas, en condiciones de atraso económico puede resultar aconsejable desarrollar la lucha fuera de los limites de la ciudad, con características de larga duración. Más explícitamente: la presencia de un foco guerrillero en una montaña cualquiera, en un país con populosas ciudades, mantiene perenne el foco de rebelión, pues es muy difícil que los poderes represivos puedan rápidamente, y aun en el curso de los años, liquidar guerrillas con bases sociales asentadas en un terreno favorable a la lucha guerrillera, donde existan gentes que empleen consecuentemente la táctica y la estrategia de este tipo de guerra.

LA GUERRA DE GUERRILLAS

Es muy diferente lo que podría ocurrir en las ciudades; puede allí desarrollarse hasta extremos insospechados la lucha armada contra el ejército represivo, pero esa lucha se hará frontal, solamente cuando haya un ejército poderoso que luche contra otro ejército. No se puede entablar luchas frontales contra un ejército poderoso y bien armado cuando sólo se cuenta con un pequeño grupo.

La lucha frontal se harta entonces con muchas armas. Y surge la pregunta: ¿Dónde están las armas?

Las armas no existen de por sí, hay que tomárselas a ese enemigo, hay que luchar, y no se puede luchar de frente. Por lo tanto, la lucha en las grandes ciudades debe iniciarse por un procedimiento clandestino, para captar los grupos militares o para ir tomando armas, una a una, en sucesivos golpes de mano.

En este segundo caso se puede avanzar mucho y no nos atreveríamos a afirmar que estuviera negado el éxito a una rebelión popular con base guerrillera dentro de la ciudad. Nadie puede objetar, teóricamente, esta idea, por lo menos no es nuestra intención; pero sí debemos notar lo fácil que sería mediante una delación o, simplemente, por exploraciones sucesivas, eliminar a los jefes de la revolución. En cambio aun considerando que se efectúan todas las maniobras concebibles en la ciudad, que se recurre al sabotaje organizado y, sobre todo, a una forma particularmente eficaz de la guerrilla, que es la guerrilla suburbana, pero manteniendo el núcleo en terrenos favorables para la lucha guerrillera, si el poder opresor derrota a todas las fuerzas populares de la ciudad y las aniquila, el poder político revolucionario permanece incólume, porque está relativamente a salvo de las contingencias de la guerra. Considerando siempre que está relativamente a salvo, pero no fuera de la guerra, ni dirigiéndola desde otro país o desde lugares distantes: está dentro de su pueblo, luchando. Estas son las consideraciones que nos hacen pensar que, aun analizando países en que el predominio urbano es muy grande, el foco central político de la lucha puede desarrollarse en el campo.
Volviendo al caso de contar con células militares que ayuden a dar el golpe y suministren las armas, hay dos situaciones que analizar.

Primero. Si esos militares realmente se unieran a las fuerzas populares para dar el golpe, considerándose ellos mismos como núcleo organizado y capaz de autodecisión; en ese caso será un golpe de una parte del ejército contra otra y permanecerá, muy probablemente, incólume la estructura de casta del ejército.

Segundo. Si los ejércitos se unieran rápida y espontáneamente a las fuerzas populares. En nuestro concepto, ello sólo se puede producir después que aquellos hayan sido batidos violentamente por un enemigo poderoso y persistente; es decir, en condiciones de catástrofe para el poder constituido. En las condiciones de un ejército derrotado, destruida su moral, puede ocurrir este fenómeno, pero para que ocurra es necesaria la lucha, siempre volvemos al punto de partida: ¿Cómo realizar esa lucha? La respuesta nos llevará al desarrollo de la lucha guerrillera en terrenos favorables, y contando siempre con la más amplia participación posible de las masas obreras y guiados naturalmente, por la ideología de su clase.

CONSECUENCIAS DE LA REVOLUCIÓN

Hemos analizado suficientemente, las dificultades con que tropezarán los movimientos revolucionarios de América Latina. Ahora cabe preguntar si hay o no, algunas facilidades con respecto a la etapa anterior, es decir, la de Fidel Castro en la Sierra Maestra.

Creemos que también aquí hay condiciones generales que facilitan el estallido, de estos brotes de rebeldía, y condiciones específicas de algunos países que las facilitan aún más.

Debemos apuntar dos razones subjetivas como las consecuencias más importantes de la Revolución Cubana: la primera, es la posibilidad del triunfo, pues ahora se sabe perfectamente la capacidad de coronar con el éxito una empresa como la acometida por aquel grupo de ilusos expedicionarios del "Granma" en su lucha de dos años en la Sierra Maestra. Ello indica inmediatamente, que se puede hacer un movimiento revolucionario que actúe desde el campo, que se ligue a las masas campesinas, que crezca de menor a mayor, que destruya el ejército en lucha frontal, que tome las ciudades desde el campo, que vaya incrementando, con su lucha, las condiciones subjetivas necesarias para tomar el poder.

La importancia que tiene este hecho, se mide por la cantidad de excepcionalistas que han surgido en estos momentos. Los excepcionalistas son los seres especiales que encuentran que la Revolución Cubana, es un acontecimiento único e inimitable en el mundo, conducido por un hombre que tiene o no fallas, según el excepcionalista sea de derecha o de izquierda, pero que evidentemente, ha llevado a la revolución por unos senderos que se abrieron única y exclusivamente para que ella fuera el camino de la Revolución Cubana. Falso de toda falsedad, decimos nosotros.

La posibilidad del triunfo de las masas populares de América Latina, está claramente expresada por el camino de la lucha guerrillera, basada en el ejército campesino, en la alianza de los obreros con los campesinos, en la derrota del ejército en lucha frontal, en la toma de la ciudad desde el campo, en la disolución del ejército como primera etapa de la ruptura total de la superestructura del mundo colonialista anterior.

Podemos señalar, como segundo factor subjetivo, que las masas no sólo saben la posibilidad de triunfo: ya conocen su destino. Saben cada vez con mayor certeza que, cualesquiera sean las tribulaciones de la historia durante los períodos cortos, el porvenir es del pueblo, porque el porvenir es de la justicia social. Esto ayudará a levantar el fermento revolucionario, aún con mayores alturas que las alcanzadas actualmente en Latinoamérica.

CONCLUSIONES

Podríamos anotar algunas consideraciones, no tan genéricas y que no se dan con la misma intensidad en todos los países. Una de ellas, sumamente importante, es que hay más explotación campesina en general, en todos los países de América, que la que hubo en Cuba. Recuérdese para los que pretenden ver en el período insurreccional de nuestra lucha el papel de la proletarización del campo que en nuestro concepto, la proletarización del campo sirvió para acelerar profundamente la etapa de cooperación en el paso siguiente a la toma del poder con la Reforma Agraria, pero que, en la lucha primera, el campesino, centro y médula del Ejército Rebelde, es el mismo que está hoy en la sierra, orgullosamente dueño de su parcela e intransigentemente individualista. Claro que en América hay particularidades; un campesino comunal del Perú, Bolivia o Ecuador, pero el hambre de tierra, permanentemente presente en los campesinos, da la tónica general de América y como en general, están más explotados aún de lo que habían sido en Cuba. Aumentan las posibilidades de que esta clase se levante en armas.

Además, hay otro hecho. El ejército de Batista con todos sus enormes defectos, era un ejército estructurado de tal forma que todos eran cómplices en la explotación del pueblo, desde el último soldado al general más encumbrado. Era un ejército mercenario completo, y esto le daba una cierta cohesión al aparato represivo. Los ejércitos de América, en su gran mayoría, cuentan con una oficialidad profesional con reclutamiento periódico. Cada año los jóvenes que abandonan su hogar escuchando los relatos de los sufrimientos diarios de sus padres, viéndolos con sus propios ojos palpando la miseria y la injusticia social, son reclutados. Si un día son enviados como carne de cañón para la lucha contra los defensores de una doctrina que ellos sienten en su carne como justa, su capacidad agresiva estará profundamente afectada, y con sistemas de divulgación adecuados, haciéndoles ver a los reclutas el por qué de la lucha, la justicia de la lucha, se lograrán resultados magníficos.

Podemos decir, después de este somero estudio del hecho revolucionario, que la Revolución Cubana ha contado con factores excepcionales que le dan su peculiaridad y factores comunes a todos los pueblos de América, que expresan la necesidad interior de esta Revolución. Y vemos también, que hay nuevas condiciones que harán más fácil el estallido de los movimientos revolucionarios, al dar a las masas la conciencia de su destino, la conciencia de la necesidad y la certeza de la posibilidad y que al mismo tiempo, hay condiciones que dificultarán el que las masas en armas puedan rápidamente lograr su objetivo de tomar el poder. Tales condiciones se resumen en la alianza estrecha del imperialismo con todas las burguesías americanas, para luchar a brazo partido contra la fuerza popular.

Días negros esperan a América Latina, y las ultimas declaraciones de los gobernantes de los EE.UU., parecen indicar que días negros esperan al mundo. Lumumba, salvajemente asesinado, en la grandeza de su martirio muestra la enseñanza de los trágicos errores que no se deben cometer. Una vez iniciada la lucha antiimperialista, es indispensable ser consecuente y se debe ser y dar duro, donde duela, constantemente y nunca dar un paso atrás, siempre adelante, siempre contragolpeando, siempre respondiendo a cada agresión con una más fuerte presión de las masas populares. Esa es la forma de triunfar.

http://www.jg.nuevaradio.org/articulo.php?p=50&more=1&c=1

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