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Nada es lo que parece en la política exterior de Obama


Pepe Escobar Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

La gente de Estrasburgo votó este sábado desde los balcones de sus apartamentos por la coproducción franco-alemana del 60 cumpleaños de la OTAN. Miles de pancartas “No a la OTAN”, junto con letreros “¡Paz!, aparecieron por toda la ciudad hasta que fueron eliminados por la fuerza por la policía francesa.

Tácticas de presión de primera de la “democracia liberal” fueron inevitablemente exhibidas – igual que en el tan exagerado “nos quedaban 275 minutos para salvar al mundo y todo lo que se nos ocurrió fue medio billón de dólares para el Fondo Monetario Internacional” de la cumbre del G20 en Londres. Los manifestantes fueron combatidos con gases lacrimógenos como si fueran terroristas. El centro fue acordonado. Los residentes tuvieron que colocarse tarjetas de identificación. Las manifestaciones fueron relegadas a los suburbios.

Además existe una metáfora musical. Cuando la OTAN fue creada en Washington el 4 de abril de 1949, la banda sonora fue “It Ain't Necessarily So” de Gershwin. Cuando siete países del ex Pacto de Varsovia fueron admitidos en 2004, la banda sonora provino del horrible éxito “Titanic”. Para la fiesta del 60 aniversario en Baden-Baden – con la participación del trío Barack Obama, Nicolas Sarkozy, Angela Merkel – fue “Carmen” de Georges Bizet.

Tal como Carmen es una gitana que cree a una pitonisa y termina muerta, la OTAN es un viajante global que podría terminar muerto por creer en un cartomántico: Washington.

Sultanes del swing

La OTAN ciertamente tiene mucho que celebrar. Francia, bajo el adicto a la adrenalina Sarkozy – conocido en OTANlandia como “Sultán de Bruni”, como referencia a su impresionante esposa Carla – ha vuelto a la OTAN. Obama presenta su nueva estrategia global para Afganistán y Pakistán a la OTAN. La OTAN “asegura la paz” en un Kosovo acosado por la magia (una entidad que ni siquiera es reconocida por miembros de la OTAN como España y Grecia). La OTAN, en un estilo totalmente adecuado a la “guerra contra el terror” actúa como súper-poli en el Mediterráneo. La OTAN patrulla el Cuerno de África buscando piratas. La OTAN entrena a las fuerzas de seguridad de Iraq. Para sus 60 años, la OTAN está muy en forma.

Físicamente, la OTAN es una pesadilla burocrática que ocupa un enorme edificio horrible en Blvd Leopold III en Mons, en las afueras de Bruselas, emplea a 5.200 civiles divididos en 320 comités que comparten un presupuesto anual de 2.700 millones de dólares. Esos comités dirigen a 60.000 tropas de combate esparcidas por todo el mundo.

La OTAN debería haber muerto de inmediato después de la caída del enemigo contra el cual fue creada – la Unión Soviética. En su lugar, la OTAN lo pasó bien durante los años noventa, cuando Rusia había caído y el presidente ruso Boris Yeltsin pasaba más tiempo llenando su vaso de vodka que pensando en geopolítica.

En 1999 – para gran deleite de los fabricantes de armas en el complejo industrial-militar de EE.UU. – la OTAN se expandió hacia los Balcanes con su devastadora guerra aérea contra Serbia, aliada de Rusia, por lo que fue vendido a la opinión pública mundial por el presidente de EE.UU. de entonces, Bill Clinton, como motivos humanitarios, cuando en realidad se trataba, de hecho, de imperialismo humanitario.

Decir que la OTAN – un organismo del Norte del Atlántico – está sobre-extendida es un eufemismo. Sus miembros Rumania y Bulgaria distan mucho del Océano Atlántico. Hungría, la República Checa y Eslovaquia no tienen salida al mar. En Asia Central, Afganistán (o por lo menos las partes no controladas por los talibanes) está ocupada de facto por la OTAN. Megabases como Ramstein (Alemana), Aviano (Italia) e Incirlik (Turquía) tienen ahora una contraparte a mitad de camino al otro lado del mundo en Bagram (Afganistán).

Décadas después del Imperio Británico, “Europa” trata de (re)ocupar el Hindu Kush. Afganistán es la primera guerra de la OTAN fuera de Europa y su primera guerra en tierra. Involucra a todos los 26 miembros (ahora 28; Albania y Croacia terminaron por ser admitidas), más 12 “socios”, incluyendo a cinco naciones europeas que solían ser neutrales; Austria, Finlandia, Irlanda, Suecia y Suiza. Todas están comprometidas por la primera invocación en la historia por la OTAN del Artículo 5 de su carta, que determina la ayuda militar mutua.

En una mezcla de ver lo que se viene (y es una guerra en la que no se puede vencer) y de apaciguamiento de la furia de sus opiniones públicas pacifistas, la mayoría de los gobiernos europeos nunca cederán al llamado de Obama – por cargada de encanto que sea su ofensiva – de enviar más soldados a Afganistán. La oposición a la guerra afgana en Alemania, por ejemplo, es de cerca de un 70% (la ayuda humanitaria es otra cosa).

Muchos países, incluidos los más poderosos, eludirán las demandas de Obama basadas en “condiciones nacionales” secretas. Como los abogados en Berlín dijeron a la OTAN, por ejemplo, está prohibido que soldados alemanes lancen un ataque preventivo, en tierra, contra los talibanes.

El totalmente engañoso acrónimo, ISAF (siglas en inglés para Fuerza Internacional de Ayuda a la Seguridad) solía estar a cargo de la ocupación occidental de Afganistán desde diciembre de 2001 – hasta que, al estilo de los juguetes Transformer, se convirtió en una inmensa acción de contrainsurgencia (COIN) que se expandió por todo el país hasta Pakistán occidental. La dirección de esta COIN es obviamente estadounidense – ante todo porque soslaya totalmente los complejísimos mecanismos de votación de la OTAN.

No hay nada “internacional” en la ISAF. La ISAF es la OTAN. Y con una multitud de soldados en combate y de ataques aéreos, tampoco tiene nada de “ayuda.”

La ISAF/OTAN está ubicada en Kabul, en un antiguo club de equitación en la rebautizada Great Masoud Road que fue reconstruido como una verdadera fortaleza. La responsabilidad es de – no tiene nada de nuevo – ni un solo europeo, sino de un estadounidense, el general de cuatro estrellas David McKiernan. Aunque su misión personal en los años setenta fue impedir que el Pacto de Varsovia infiltrara Alemania Occidental, su misión actual es impedir que al-Qaeda, en sus palabras, “infiltre Europa o EE.UU.”

A propósito, por si alguien tuviera alguna duda, todo el asunto sigue cayendo bajo la continua “Operación Libertad Duradera,” según el Pentágono. Esa libertad verdaderamente “duradera” se aplica nada menos que a Afganistán, Pakistán, Cuba (debido a Guantánamo), Djibouti, Eritrea, Etiopía, Jordania, Kenia, Kirguistán, las Filipinas, las Seychelles, Sudán, Tayikistán, Turquía, Uzbekistán y Yemen.

El gran éxito de McKiernan debía ser la próxima ‘oleada’ afgana de Obama – que será ejecutada por soldados de EE.UU., no de la OTAN. Después de todo el combate duro no tiene nada que ver con el mandato original de la ISAF. Pero el problema está en la niebla de la guerra e ISAF/OTAN ha terminado por ser una TerminOTAN – atrapada junto con los estadounidenses en una lógica de paz mediante los Predator. Llamadla la coalición de los reacios. No sorprende que la opinión pública europea esté horrorizada.

Y esto lleva al fracaso del sermón de Obama a la OTAN sobre su guerra “Afpak”, que necesitaba, a su juicio, una “estrategia más global, más concentrada, más disciplinada.” Al final, Obama se ve limitado a pedir más dinero a los europeos.

El comandante de la ISAF/NATO para todo el sur de Afganistán, el general holandés Mart de Kruif, cree que la ‘oleada’ es el paso correcto - - ya que los soldados de EE.UU. irán “donde son más necesarios: a las provincias Kandahar y Helmand,” donde los comandantes talibanes “son capaces de lanzar operaciones importantes.” Como declarara al periódico holandés NRC Handelsblad, “necesitamos más botas en el terreno” y “también podremos transportar más hombres y material mediante transporte aéreo.”

Pero cuando De Kruig habló de la reedición del plan de Petraeus de armar a milicias locales, por lo menos hizo saber lo difícil que será. “Si vais a armar milicias locales tendréis que asegurar que reflejen la estructura del poder local,” dijo. “También, la policía local tiene que ser suficientemente efectiva para guiar y controlar a la milicia. No os conviene tener a algún comandante vago dirigiendo la milicia. Tenéis que ofrecer a los miembros de la milicia la perspectiva de un empleo en la fuerza policial. Y tenéis que tener una estrategia de salida, una manera de desbandar a la milicia sin que todas esas armas desaparezcan.”

Otro holandés, la “mascota” pro-Iraq de Bush, Jaap de Hoop Scheffer, ha sido secretario general de la OTAN desde enero de 2004 (se va en julio de este año). Por lo menos admite ahora – al semanario alemán Der Spiegel – que la guerra afgana “no puede ser ganada con medios militares.” En su lugar, cree que el éxito depende de la captura de los “corazones y mentes de la gente.” Ciertamente no a través de la acumulación de “daños colaterales” bombardeando matrimonios. (“Tenemos que tener cuidado de evitar víctimas civiles al combatir a los insurgentes,” dice.) Scheffer también se ve obligado a admitir que la “cooperación con Irán” en Afganistán es esencial.

¿Es la hora de la OTPAN?

Francia y Alemania, potencias cruciales de la OTAN, simplemente no pueden permitir que se antagonice a Rusia. Rusia es un virtual rehén energético de Gazprom. A diferencia de europeos orientales irresponsables, ningún gobierno francés o alemán consideraría siquiera la posibilidad de ser un rehén de una Nueva Guerra Fría entre Rusia y EE.UU. (uno de los motivos básicos por el cual la participación de Georgia y Ucrania es ahora virtualmente una causada perdida). París y Berlín saben que Moscú podría fácilmente estacionar misiles apuntados en su dirección en Kaliningrado, en Belarús amiga de Rusia.

El pintoresco embajador ruso ante la OTAN, Dmitry Rogozin, tiene la visión definitiva sobre la obsesión al estilo de espía contra espía de la OTAN de cercar a Rusia. Como dijo a Der Spiegel, “Mientras más acercan sus bases a nosotros, más fácil nos es atacarlas. En el pasado habríamos necesitado misiles. Ahora basta con ametralladoras.” En cuanto a Georgia y Ucrania como miembros de la OTAN, Rogozin agrega: ¿Por qué no invitan a “Hitler, Sadam Husein y [al presidente georgiano Mikhail] Saakashvili?”

Rusia, dijo Rogozin al diario francés Le Monde, espera que la OTAN se convierta en “una alianza política y militar moderna,” no en un “globopoli” (como lo llama Der Spiegel). Rusia espera cooperación – no un cerco. Rogozin no podría ser más explícito sobre la posición rusa respecto a Afganistán: “Queremos impedir que el virus del extremismo cruce las fronteras de Afganistán y se apodere de otros Estados en la región como ser Pakistán. Si la OTAN fracasara, Rusia y sus socios tendrían que ser los que combatan a los extremistas en Afganistán.”

El Consejo OTAN-Rusia debe reunirse de nuevo. El punto de vista oficial de Moscú es un orden de seguridad que se extienda “de Vancouver a Vladivostok". Algo que es aún más ambicioso que la OTAN: “Tal vez la OTAN debiera convertirse en OTPAN, una alianza Pacífico-Atlántico. Simplemente no podemos permitir que los buscapleitos nos disuadan.”

Meterse en líos con Rusia, en todo caso, nunca fue una buena idea – excepto para neoconservadores desprovistos de historia y geografía. Sólo en 2008, no menos de 120.000 soldados de EE.UU. y la OTAN transitaron por la base Manas en Kirguistán (la base será cerrada este año). Esto, junto al atentado neotalibán de las rutas de la OTAN en el Paso del Khyber, ha obligado a Petraeus a volverse hacia el Cáucaso (Georgia y Azerbaiyán) como rutas alternativas de tránsito militar, y a rogar a Kazajstán y Tayikistán en Asia Central que le ayuden; lo que sólo se materializará si Rusia lo aprueba. Magnánimamente, mientras tanto, Rusia ha abierto su territorio para convoyes de abastecimiento de la OTAN.

¿Para qué sirve la OTAN?

Tal como Palestina es un valioso laboratorio de ensayo para el ejército israelí, Afganistán, y ahora AfPak son un laboratorio tanto para EE.UU. como para la OTAN para realizar pruebas de conducción de sistemas de armas y variaciones de la COIN de Petraeus.

Por otra parte, la incompetencia de la OTAN ha sido más que evidente en el frente de la droga. Afganistán bajo la ocupación de la OTAN volvió a ser el productor y exportador mundial número uno de opio. Y eso, por su parte, condujo a la actual guerra de la droga de EE.UU. y la OTAN.

De modo que Afpak ha sido una verdadera guerra Transformer – de la caza de Osama bin Laden a la guerra contra esa palabra mixta “los talibanes” y a una guerra de la droga del tipo Colombia-con-esteroides. Y todo esto deja de lado el punto de vista eternamente invisible del Oleoductistán – centrado en el oleoducto de 7.600 millones de dólares Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India que el gobierno de Bill Clinton quería comenzar a través de un trato (abortado) con… los talibanes, que estuvieron en el poder en la segunda mitad de los años noventa.

Al observar las acciones emprendidas hasta ahora por Obama, y al considerar el modo de pensar del Pentágono, no hay evidencia que apoye la posibilidad de que Washington y la OTAN vayan a abandonar un Afganistán crucialmente estratégico, que por casualidad se encuentra cerca del corazón de Eurasia.

Basta con preguntar a China, Rusia y a Irán, miembro observador de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO). La SCO fue fundada en junio de 2001, primero para combatir el contrabando transnacional de droga y a los fundamentalistas islámicos y luego comenzó a promover todo tipo de cooperación en la energía, el transporte, el comercio y la infraestructura.

EE.UU. y la OTAN han ignorado totalmente uno de los objetivos de la SCO: encontrar una solución regional, no armada, para la continua tragedia afgana. La intransigencia de EE.UU. y de la OTAN durante la era de Bush tiene gran parte de la culpa por el proceso que convirtió a la SCO en la OTAN de Asia. Desde el punto de vista asiático y ruso, la OTAN no tiene nada que ver con la “edificación de naciones,” el mantenimiento de la paz o la “ayuda humanitaria.” Y Afganistán lo demuestra. Los asiáticos no necesitan un globopoli – mucho menos una TermiOTAN.

Obama, McKiernan, Scheffer, ninguno de ellos lo admitirá – pero hay muchos en Washington y Bruselas que en realidad quisieran que la OTAN fuera realmente una TermiOTAN sin fronteras, soslayando a la ONU para realizar imperialismo humanitario en todo el globo, eliminando por doquier a “al-Qaeda” y a “terroristas”, protegiendo a Oleoductistán y a tierras para ductos para los intereses occidentales en todas direcciones.

EE.UU., apoyado por la OTAN, fue la comadrona para una nueva encarnación de “fundamentalismo islámico” que debía, como lo hizo, librarse de los soviéticos en Afganistán y en las antiguas repúblicas soviéticas ricas en recursos energéticos. El que, millones de muertos y millones de desplazados más tarde, la OTAN ahora pida ayuda a los rusos para no quedarse encallada en Afganistán es otra amarga ironía de la historia de AfPak, y ciertamente no la última.

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Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y de “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge.” Su nuevo libro, que acaba de aparecer es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009).

Para contactos: pepeasia@yahoo.com.

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