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¿Por qué la Revolución Bolivariana llegó a ser la vanguardia de la Lucha Mundial Antineoliberal?

lunes, 23 de marzo de 2009


Por Luis R Delgado J

En estos días cuando se acaban de cumplir 20 años de la explosión popular denominada “El Caracazo”, vale la pena reflexionar un poco sobre este hecho histórico, que tuvo un impacto fundamental para el inicio de los procesos de cambios que se están registrando en Venezuela en la última década.

Pensamos que este acontecimiento significó para los sectores populares venezolanos (aunque no hubiese conciencia plena del hecho) colocarse tempranamente a la vanguardia mundial de la lucha antineoliberal, en el caso de latinoamericano esta revuelta se adelantó en más de 10 años a las protestas que luego estallarían en el continente (Argentina 2001, Bolivia 2003, Ecuador, Brasil, etc.) lo anterior permitiría entender de forma clara por qué el Movimiento Bolivariano venezolano es la primera fuerza social en el mundo que se hace gobierno teniendo una agenda clara antineoliberal, la última revolución del siglo XX y la primera revolución del siglo XXI.

Obviamente para hacer esta afirmación, excluimos a las experiencias que como la cubana fueron constantes en el mantenimiento de un proyecto anticapitalista (socialista). A su vez consideramos que los famosos proyectos de la Tercera Vía, está sumamente confirmado que no eran proyectos antineoliberales sino en el mejor de los casos vías supuestamente más blandas para aplicar los dictados de la expansión mundial del Capitalismo Monopólico Transnacionalizado.

Pero estudiemos algunos hechos tanto internacionales como nacionales para comprender mejor el significado de los acontecimientos del 27 y 28 de febrero de 1989:

Rasgos fundamentales de la situación mundial

Hay que resaltar que para diversos estudiosos, la década de los 80 para el Tercer Mundo (el mundo dependiente) fue una década perdida. A nivel internacional se da una ofensiva brutal del imperialismo, enmarcado en los proyectos neoliberales que encarnan la administración Reagan y Thatcher, destinado a quebrar económicamente a los países pobres del planeta para imponerles medidas coactivas que profundizasen la dependencia y el neocolonialismo, tal fue el caso del papel jugado por los organismos supuestamente multilaterales como el Banco Mundial y el FMI.

Estos organismos con los Programas de Ajuste Estructural (PAE), iniciaron el proceso de desmantelamiento de las economías periféricas y de los Estados dependientes, con unas consecuencias sociales inauditas que hoy siguen existiendo. Es decir la aplicación de las criminales políticas neoliberales, han arrollado a pueblos enteros en las últimas décadas, produciendo deudas externas infinitas, aparatos productivos totalmente destruidos, deterioro y disminución creciente del gasto social (salud, educación, vivienda, etc.), desastres ambientales, precariedad laboral y desempleo crónico, entre otros efectos negativos.

Debe aclararse que los PAE se empezaron a aplicar como receta, a partir del momento en que estalla con toda su fuerza a comienzos de los años 80 la crisis de la Deuda Externa. De hecho los PAE estaban destinados entre otras cosas a garantizar el pago de la deuda de los países del Tercer Mundo, todo con el fin de que reúnan las divisas necesarias para el cumplimiento exhaustivo de sus pagos a los acreedores.

En un primer momento los PAE impulsaron unas políticas de choque a los países pobres como: El abandono de las subvenciones a los productos y servicios de primera necesidad; una reducción drástica del gasto público a fin de alcanzar el equilibrio presupuestario; la devaluación de la moneda; tipos de interés elevados para atraer capitales extranjeros con una alta remuneración (Millet, Toussaint 2005.).

Todas estas medidas de choque afectan en primer lugar enormemente a los sectores más empobrecidos, ya que el poder adquisitivo disminuye mientras aumentan los precios de los alimentos, la vivienda, del combustible, luz, etc. Implican la privatización de la salud y la educación, despidos del sector público, aumento desmedido de las exportaciones con lo cual se contrae la diversificación económica, y por último es falso que en un país en crisis van invertir los grandes capitales productivos en tal caso se acercarán los especulativos para desangrar la economía con problemas y luego se van.

Luego se aplican las políticas estructurales del PAE, que son: el desarrollo de las exportaciones principalmente de materias primas; la apertura total de los mercados por la supresión de las barreras aduaneras; supresión del control cambio y movimiento de capitales; incremento de los impuestos internos y preservación de los beneficios del capital; privatizaciones masivas de las empresas públicas (Millet, Toussaint 2005.).

Estas políticas sin lugar a dudas han agravado más la situación de los países del Tercer Mundo. Por ejemplo, con el aumento irracional de las exportaciones lo que ha ocurrido es que además de obviarse la necesaria diversificación económica condición sine qua non para el desarrollo, como todos los países pobres han aplicado esta política simultáneamente se han inundado los mercados internacionales de materias primas lo cual ha provocado el desplome de los precios de las mismas, el remedio es peor que la enfermedad, y de paso por el desespero de aumentar las exportaciones para pagar la Deuda, entonces se explotan con más intensidad ecosistemas vírgenes lo que crea un grave problema ecológico casi irreparable.

Por otro lado el Libre Comercio, lo cual es una ficción en la era del Capitalismo Monopolista Transnacionalizado, profundiza la destrucción de los aparatos productivos del Tercer Mundo, destruyendo indiscriminadamente la pequeña y la mediana producción (producto de la competencia desigual y desleal) lo cual redunda en más desempleo, eso sin contar que las transnacionales no respetan el medio ambiente donde anidan.

La supresión de los controles de cambio y movimientos de capitales lo que ha creado es un clima donde se profundiza día a día la fuga de capitales debido a que la economía nacional obviamente se encuentra en crisis producto de lo explicado anteriormente.

Por último la privatización de importantes empresas estatales para el pago de la Deuda, ha implicado el abandono de importantes fuentes de recursos que pudiesen ser utilizados para solventar la situación económica, esta política de desnacionalización constituye una pesada carga sobre los países que no pueden controlar ni siquiera sus principales recursos.

Debemos también recordar que esta ofensiva imperialista neoconservadora tendrá como resultado a través de la promoción de la guerra, la carrera armamentista y la infiltración contrarrevolucionaria, la quiebra y desplome de los socialismos europeos orientales incluyendo la URSS, lo cual en nuestro continente tuvo su expresión en la caída de la Revolución Sandinista.

De hecho para Samir Amin (1999) en 1990 producto de la expansión de la globalización neoliberal que trata de gestionar la crisis internacional de la acumulación capitalista, finaliza un ciclo histórico mundial que se inicia en la posguerra sustentado en tres pilares geopolíticos contradictorios y complementarios fundamentales: el Proyecto Keynesiano-Socialdemócrata (Capitalismo Metropolitano), el Proyecto Soviético (Socialismo Real) y el Proyecto de Bandung o Nacional Burgués (Tercer Mundo).

Algunos rasgos de la situación venezolana

La situación política y económica de Venezuela no es ajena a los diversos acontecimientos que a nivel internacional se iban produciendo, las mutaciones que venía desarrollando el capitalismo en su interior se expresaron de diversas formas en el contexto nacional.

Este país fue afectado a partir del primer lustro de la década de los 80, por los fenómenos inherentes a la expansión del modelo neoliberal: se manifiesta con mucha virulencia el mal de una enorme Deuda Externa. Se lleva a cabo una angustiosa devaluación de la moneda con respecto al dólar, día que se conoce como el viernes negro. Las políticas de sustitución de importaciones que se intentaron desarrollar a partir de los años 50, 60 y 70 mostraron signos de un definitivo agotamiento. Los precios del petróleo bajaron de forma considerable con respecto a la década de los 70 (años de la crisis energética que significó para Venezuela una extraordinaria entrada de divisas) entre otros fenómenos negativos.

Estos problemas tuvieron sin lugar a dudas un profundo impacto en la situación social, el prestigioso periodista Eleazar Díaz Rangel nos recordaba hace unos días en un discurso, que la pobreza se incrementó más del doble en menos de 5 años producto de un aumento escandaloso del desempleo, una disminución drástica del poder adquisitivo, una disminución creciente del gasto social que se tradujo en un deterioro de los servicios sociales como no se había visto en los 30 años precedentes, el ingreso petrolero per cápita se redujo a la mitad con respecto a la década anterior, es decir todo un cuadro de empobrecimiento que creaba las condiciones para un explosión social en cualquier momento.

27 y 28 de febrero: el acontecimiento en sí



Para finales de 1988 se celebraron elecciones presidenciales en Venezuela, los candidatos más fuertes eran los representantes de lo que hasta ese momento era el bipartidismo que se habían alternado en el Poder durante 3 décadas, Acción Democrática y COPEI. Estos candidatos eran Carlos Andrés Pérez por AD y Eduardo Fernández por COPEI.

Finalmente resultó electo Carlos Andrés Pérez, debido a que los sectores populares consideraron que él podía hacer volver al país a las condiciones que caracterizaron su primer gobierno durante la década de los 70, esa época en la cual al país se le llegó a denominar la Venezuela saudita debido al alto ingreso petrolero, que generó un bienestar y un poder adquisitivo sin precedentes en la sociedad en general.

Sin embargo, el mundo había cambiado lo suficiente para que este deseo del pueblo fuese imposible de realizar en el marco de un modelo capitalista dependiente. Inmediatamente Pérez asume el gobierno, éste empieza a preparar las condiciones para aplicar las medidas de choque recomendadas por el FMI y el BM, estipuladas en el Consenso de Washington.

Un aspecto resalta en el anuncio que hace Pérez del nuevo paquete de medidas económicas, el aumento de los precios de la gasolina, este anuncio que parece una simple medida casi doméstica es la chispa que desencadenará el estallido social.

El aumento del combustible, se expresó en el aumento del pasaje urbano en Caracas, a partir de esto es que se inician los fuertes disturbios. Caracas, Guarenas y Guatire son los primeros escenarios del conflicto social, que en horas se esparce por las principales ciudades del país.

Este aumento del precio del combustible, que a su vez se traducía en un aumento de los costos de transporte, los comerciantes grandes, medianos y pequeños lo interpretaron rápidamente como una condición para el aumento de los precios de las mercancías en general, por lo cual jugaron al acaparamiento de las mismas, para esperar el aumento general de precios y sacarlas al mercado. Esto motivó, en el contexto de empobrecimiento acelerado del pueblo venezolano, los saqueos que sacudieron durante dos días todo el país.

Frente a esto el Estado Burgués venezolano arremetió con total ferocidad sobre la revuelta popular, con el fin de dar un golpe definitivo para disciplinar cualquier desorden y garantizar la aplicación hasta sus últimas consecuencias del paquete neoliberal.

La violencia aplicada por el Estado venezolano de forma criminal, ocasionó la muerte de miles de personas (muchas desaparecidas), algunas cifras hablan de más de 3000 muertos, aunque las cifras oficiales solo reconocen poco más de 300. Fosas comunes, cientos de allanamientos, tortura, son sólo algunos de los traumas sufridos por el pueblo venezolano hace 20 años.

Venezuela en la vanguardia mundial de la Lucha Antineoliberal

Aunque durante los días del 27 y 28 de febrero de 1989, el pueblo venezolano salió a la calle a manifestarse contra el aumento del combustible y los alimentos, contra lo caro que se había tornado en poco tiempo vivir en Venezuela, este pueblo fue el primero que a nivel mundial reaccionó de forma masiva y dinámica contra las políticas neoliberales, sin saber nada de liberalización de los mercados, de TLC, del FMI o el Banco Mundial, los venezolanos y venezolanas tienen el honor de haber librado la primera gran batalla de los pueblos contra el Neoliberalismo.

Tan sólo recordemos, que mientras en Venezuela se libraba esta gesta, en Europa Oriental durante ese año 1989 se derrumbaba el Muro de Berlín. Apenas a nivel mundial sobre todo en Europa y EEUU se estaban constituyendo los gérmenes del movimiento alter-mundista, anti-globalización.

Durante ese año en el marco del bicentenario de la Revolución Francesa, “la campaña Ça suffa comme ci, lanzada bajo el impulso dado por el escritor Gilles Perrault y el cantante Renaud, terminó con la redacción del Llamamiento de la Bastilla, que reclama la anulación inmediata e incondicional de la deuda del Tercer Mundo. Esta campaña, sin continuación inmediata en Francia, prosiguió en Bélgica con la creación del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM)”. (Pág. 248, Millet, Toussaint 2005.).

Por otro lado Ángel Calle (2005) nos recuerda que “Las primeras protestas contra las instituciones internacionales datan de finales de los 80 en Berlín, en 1988, sectores del entorno de los Centros Sociales Okupados se lanzaban a la calle para manifestar su oposición a la cubre oficial del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, al grito “impidamos el congreso”. Ese mismo año se consolida en Toronto la oposición al G7 (por aquel entonces) en forma de cumbre alternativa (TOES: “The Other Economic Summit”), profundizando más en el debate y la crítica que en la acción, y que había venido gestándose años antes desde ONGs norteamericanas”.

En este sentido vemos que la reacción del pueblo venezolano contra los efectos inmediatos de las políticas neoliberales fue mucho más temprana que en otros pueblos. Estos hechos sirvieron de catalizador para que 3 años después se llevasen a cabo las rebeliones militares del 92 donde emerge el liderazgo de Hugo Chávez. 1992 es el año donde se celebra la primera contra-cumbre de importancia mundial: el Foro Global, realizada en el marco de la Cumbre de la Tierra auspiciada por la ONU en Río de Janeiro (Calles 2005), y también es el año donde nace Vía Campesina y su lucha por la soberanía alimentaria.

Es en 1994 donde con la entrada en vigor del TLC de América del Norte se lleva a cabo el alzamiento zapatista, y ese mismo año en Madrid se da el evento antineoliberal 50 años bastan, en el marco de la celebración del 50 aniversario del Banco Mundial.

Otro dato interesante es que en 1998, año en que el Movimiento Bolivariano se hace gobierno gracias a la elección popular de Hugo Chávez, a nivel internacional se crean movimientos tales como ATTAC, Ecologistas en Acción, entre otros.

En 1999 cuando se dan las potentes manifestaciones contra la OMC en Seattle, en Venezuela se da un proceso constituyente en el cual se recogen una serie de puntos, que después se convertirán en banderas de lucha de los movimientos sociales internacionales.

Para ir concluyendo, lo que deseamos resaltar, es como gracias a los acontecimientos del 27 y 28 de febrero, el pueblo venezolano se colocó al frente de la lucha a nivel mundial contra el Neoliberalismo. Mientras este pueblo avanzaba y se hacía gobierno, en otras partes del mundo los pueblos se encontraban en una fase de resistencia y acumulación, los datos expresados anteriormente son prueba de ello.

Por tal motivo la Revolución Bolivariana con sus aciertos y fallas es el principal referente histórico de las luchas que hoy se libran contra el capitalismo, el imperialismo. No se pueden entender los procesos de cambio que hoy se desarrollan en América Latina y el Caribe, la creación de organismos como el ALBA o el fortalecimiento de la OPEP sino valoramos el impacto internacional del gobierno que desde hace 10 años se han dado los venezolanos y las venezolanas.


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Algunos actores de la otra fotografía mundial

jueves, 22 de enero de 2009



x Txente Rekondo

El tablero internacional ha aparecido dominado, y hasta cierto punto controlado, en los últimos años por la hegemonía de Estados Unidos. Esta situación ha generado el llamado Nuevo Orden Mundial, con unas características de sobra conocidas y que ha sido determinante para el devenir de los principales acontecimientos en cualquier lugar del planeta.
Nuevos actores

Si continuamos con los niveles de análisis centrados en la macro política, podemos observar como de un tiempo a esta parte están surgiendo las llamadas "potencias emergentes", que pretenden poner en tela de juicio ese dominio insultante que ejerce EEUU sobre todo el mundo. Los errores del supergigante americano y el desarrollo de otros actores está permitiendo que en el puzzle de las relaciones internacionales actuales se comience a caminar hacia lo que algunos definen como un mundo multipolar. En un reciente informe elaborado por antiguos protagonistas y militares del escenario anterior, señalaban bajo el pomposo título "hacia una gran estrategia para un mundo incierto" el panorama que ellos observaban en estos momentos.

Así, señalan "el auge de Asia, los peligro de Oriente Medio, el fracaso del estado en África o la reaparición de Rusia", como ejes centrales a la hora de abordar el nuevo panorama mundial.

Evidentemente, y siguiendo esas pautas macropolíticas, podemos atestiguar que China hace tiempo que se ha convertido en un sonoro dolor de cabeza para los mandatarios norteamericanos. Su desarrollo espectacular, su potencialidad económica y su acaparamiento de los recursos energéticos por todo el mundo, convierten al gigante chino en el principal adversario frente al hegemonismo actual estadounidense. En un segundo escalón, algunos analistas no dudan en señalar a India, quien si sus datos macroeconómicos así lo apuntan, las contradicciones internas y el déficit que acumula en todos los aspectos sociales, culturales y políticos, le pueden generar todavía importantes contradicciones que frenen ese auge.

Rusia, tras sobreponerse al expolio impulsado desde Occidente parece recuperarse de la desaparición de la Unión Soviética, y con importantes desequilibrios en su seno, su potencial energético, militar y económico le permiten competir por un puesto en el podio de ese "nuevo mundo unipolar".

Un escalón más abajo en esa hipotética clasificación nos encontramos con fuerzas o polos que surgen a escala regional y que al mismo tiempo luchan por ejercer su influencia más allá de esas zonas regionales. Son los casos de Brasil, Venezuela, Sudáfrica, Nigeria, Japón, Irán o Turquía.

Un apartado aparte se merece la llamada Unión Europea, no confundir con Europa, algo a lo que nos acostumbran algunos medios de comunicación. El llamado proyecto europeo en trono a la UE no tiene visos de prosperar, las diferencias de bulto que se cuecen en su seno entre los diferentes estados y sus intereses hacen difícil que pueda alcanzar un papel común, o una sola voz, en ese escenario mundial.

Otras formulaciones en forma de alianzas regionales también están luchando por hacerse paso en ese esquema predominante de las Relaciones Internacionales. La Organización de Cooperación de Shangai (SCO, ASEAN, Unión Africana, Liga Árabe o el BIC (Brasil, India, China) se mantienen en esa pugna y mientras que unas buscan recuperar protagonismo, otras estarían en fase de lograr una mayor articulación interna.

El mundo tiene otra cara

Al igual que las dos caras de la luna, este mundo que se nos presenta de forma "oficial" tiene dos rostros. Junto al descrito anteriormente, donde la dominación capitalista ha impuesto un sistema que se refugia bajo el paraguas ideológico del llamado Nuevo Orden Mundial, y ante el que parecen surgir alternativas o "potencias emergentes" aunque de momento la mayoría tan sólo buscan un equilibrio mundial, pero sin poner en tela de juicio el sistema de desigualdades manifiesta que impera por doquier, también existe otra realidad que pone en entredicho todo el sistema dominante desde sus cimientos hasta lo más alto del mismo.

El abanico de movimientos que podemos encontrar en muy amplio, y en ocasiones guardan intereses muy diferentes, pero todos ellos suponen un importante contrapeso al Nuevo Orden Mundial.

Pueblos indígenas

Sobre todo en Latinoamérica, los pueblos indígenas han desarrollado un importante discurso donde unen su propuesta para acceder por fin al poder, del que han estado marginados desde hace siglos, y al mismo tiempo plantean una simbiosis con sus raíces culturales, ligadas a la tierra. Ecuador y Bolivia son los casos más importantes, sobre todo por la posición que han alcanzado los pueblos originarios en torno a los centros de poder y la articulación de un nuevo sistema más acorde con sus demandas.

La resistencia del pueblo mapuche, o las demandas zapatistas, poniendo en tela de juicio el papel desempeñado tanto por las fuerzas colonialistas en su momento, como por las neo colonialistas que tomaron su relevo, muestra la capacidad transformadora de este tipo de luchas.

Naciones sin estado

Los pueblos y naciones sin estado que luchan por materializar su derecho a la libre determinación los podemos encontrar por todo el mundo. Utilizando diferentes manifestaciones para acceder a ello, paralelamente presentan una transformación profunda en el actual sistema capitalista mundial, pues conscientes que ese mismo sistema es el principal culpable de su opresión, no dudan en presentar alternativas transformadoras.

Chechenia, Québec, Escocia, Kosovo, Flandes, Catalunya, Córcega o Euskal Herria son algunos ejemplos cercanos, que sin duda alguna podrán acaparar las primeras planas de las noticias en los próximos meses. Las recientes experiencias en Timor, Montenegro o Kosova son reflejos de la capacidad real y mediática que las naciones sin estado pueden desempeñar durante el 2009.

La lucha del pueblo kurdo, o la del pueblo tamil, muestra también, con mayor crudeza, la determinación de esos pueblos para alcanzar la libertad y ser los dueños de su destino, a pesar de que este año se presenta como un importante reto ante las ofensivas que han lanzado en Turquía y Sri Lanka contra ellos, con el apoyo y colaboración en determinados momentos de la mal llamada comunidad internacional.

Y en este punto, la masacre contra el pueblo palestino y su firme determinación para lograr un estado propio también tendrá su peso, tal y como estamos apreciando estos días. O el nuevo rumbo que ha tomado el movimiento soberanista en Cachemira y que puede formular nuevos retos a los estados ocupantes de ese pueblo sin estado.

Nuevos polos estatales

La presencia de alternativas populares y progresistas en torno a algunos gobiernos, sobre todo en Latinoamérica, pueden presentar un paso intermedio de cara a una transformación más profunda en la correlación de fuerzas. El caso de Venezuela, con los altibajos del proceso bolivariano puede servir de eje conductor para analizar estas realidades, no exentas de importantes contradicciones.

En este apartado cobrará importancia también el devenir de Cuba, con retos importantes a medio plazo y sobre todo con las incertidumbres que algunos pretenderán impulsar en torno a una desaparición física de Fidel Castro.

Otras luchas


No se acaba ahí las alternativas populares que se forjan en torno a otras luchas en el mundo. La experiencia del movimiento maoísta en Nepal, posibilitando cambios profundos en el país, y sirviendo de modelo a otras realidades como el movimiento maoísta en India, la lucha del movimiento comunista filipino, las guerrillas colombianas y otras organizaciones en Latinoamérica, incluido el MST brasileño, nos sirven para presentar otros modelos de lucha en el mundo, y otras apuestas por una transformación real del mismo.

Movimientos antiglobalización


La aceleración del proceso globalizante ha puesto en marcha mecanismos sociales de respuesta. Las cumbres paralelas, los foros sociales, los movimientos antiguerra y otras actividades supusieron en su momento un factor importante para contrarrestar el impulso reaccionario y capitalista dirigido por los mandamases del planeta.

El lema "otro mundo es posible" surcó las cuatro esquinas del mundo. La heterogeinidad y despolitización que manifestaron parte de estos movimientos, junto a su coyuntarismo de respuesta han podido influir a la hora de explicar los serios síntomas de crisis interna que reflejan en los últimos tiempos.

Islamismo político

Tras el 11-s en Occidente parecen haber descubierto la realidad del islamismo político. La demonización de una fuerza mediática e ideológica como al Qaeda ha sido la excusa para ocultar esa otra compleja realidad que se ha tejido en torno a diferentes movimientos y organizaciones donde el islamismo es la raíz que nutre su actuar político y social.

Sería por tanto un error catalogar esa realidad como una fuerza homogénea. Dentro de ese complejo mundo podemos encontrar organizaciones que bajo el paraguas ideológico de al Qaeda desarrollan sus propias agendas locales (Indonesia, Filipinas, Magreb, Iraq). También se sitúan otros grupos con un mayor contenido nacional, Hamas en Palestina, Hezbollah en Líbano o los grupos Moros en Mindanao serían los ejemplos más claros.

De todas formas, las consecuencias de las políticas sionistas y los apoyos a éstas están siendo un importante impulso para que otras organizaciones del llamado jihadismo transnacional abran nuevos frentes y busquen rentabilizar la situación. El cuerno de África, el norte del Magreb, o los estados de Oriente Medio pueden centrar los esfuerzos y las actuaciones de este tipo de islamismo.

Movimientos sindicales


Probablemente uno de los actores que pasan más desapercibidos en los medios occidentales son las importantes luchas obreras que se configuran en torno a los diferentes movimientos sindicales en los continentes. Asia, África o el antiguo espacio soviético, sin olvidarnos también de realidades más cercanas en el ámbito sindical, llevan presentando batalla a un desarrollismo y opresión del capital que sufren las capas más desfavorecidas de esos pueblos.

La actual coyuntura socio económica creada a partir de la crisis financiera y económica puede favorecer que el protagonismo de este tipo de actores cobre fuerza en los próximos meses.

Otros focos de interés mediático y con un importante protagonismo también en el escenario internacional los encontraremos en el triángulo que forman Iraq, Pakistán y Afganistán, y estrechamente relacionados con la política que desde EEUU y sus aliados se pretenda imponer en esos lugares.

El escenario mundial se nos presenta a corto plazo con todo un conjunto de peligros intrínsecamente ligados al modelo defendido por los impulsores del status quo actual. Las amenazas provenientes de los cambios demográficos, el cambio climático, la defensa "a ultranza" del estado-nación actual son algunos ejes que deberemos afrontar.

Como también veremos la proliferación de armas de todo tipo (nucleares, químicas o biológicas), la lucha por los recursos energéticos, la lucha asimétrica entre actores estatales y otros que carecen del mismo, y sobre todo el abuso despiadado de los mecanismos financieros y monetarios (BM, FMI) para ahogar a pueblos y naciones enteras.

Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)

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