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En defensa de la propuesta de Ley Orgánica de Educación



En estos 10 años de Proceso Bolivariano, la educación ha sido una de las principales prioridades en la inversión social impulsada por el gobierno revolucionario de Hugo Chávez. Una prueba de ello, es haber superado el 7% del PIB en inversión a la educación, recomendación del PNUD para superar las metas del milenio en materia educativa.

En este sentido, desde que se prohibió el cobro de matrícula en las instituciones educativas públicas, el índice de escolaridad en todos los niveles se ha incrementado de forma importante, por lo cual son cientos las nuevas instituciones educativas (entre simoncitos, escuelas y liceos) que se han construido en esta década.

Por otro lado, las misiones educativas, han significado a partir de su creación, la superación de una enorme deuda social heredada de la IV República, hecho reconocido por diversas instituciones internacionales donde destaca la UNESCO. La Misión Robinson significó la alfabetización de más de 1,5 millones de compatriotas, y la culminación de estudios primarios de cientos de miles de venezolanos y venezolanas. La Misión Ribas ha implicado la prosecución de estudios de bachillerato, a miles de compatriotas que fueron excluidos por las políticas antipopulares de la oligarquía. Gracias a la Misión Sucre y la Misión Cultura, la educación superior se ha masificado como nunca antes, iniciándose un proceso de municipalización de la misma.

También el Proceso Bolivariano por medio de la apertura de nuevas universidades y el aumento de las matrículas de otras ha convertido a Venezuela en el segundo país del continente con respecto a la proporción de estudiantes de educación superior, especial mención merecen la creación de la UBV, los convenios Cuba-Venezuela y la expansión de la UNEFA, la UNESR, la UNELLEZ, entre otros.

Un hecho que ha permitido disminuir en todos los niveles el fenómeno negativo de la deserción escolar, ha sido las políticas de becas y ayudas impulsadas por el gobierno revolucionario. Gracias a los incentivos económicos dados en las Misiones Educativas y al programa de becas de FUNDAYACUCHO, los venezolanos y las venezolanas, sobre todo los de más escasos recursos, han podido proseguir con sus estudios.

Pero además de estas políticas y el desarrollo de infraestructuras educativas, un hecho que ha permitido el avance de nuestra educación en los últimos tiempos, ha sido la mejora sustancial de la situación económica nacional, porque las mejores acciones para disminuir la deserción escolar es el aumento del poder adquisitivo de los sectores populares y la disminución del desempleo, de esta manera nadie (sobre todo niños y adolescentes) tiene que dejar de estudiar para ir a trabajar.

Sin embargo, pese a estos importantes avances en materia educativa, el Proceso Bolivariano no ha podido adelantar cambios más profundos, debido entre otras cosas, a la carencia de una legislación que esté a tono con los principios establecidos en la Constitución Bolivariana del año 99 y en el Proyecto Nacional Simón Bolívar. Aun hoy, después de 10 años de gobierno revolucionario, sigue vigente la Ley Orgánica de Educación (LOE) promulgada en 1980.

Las diversas coyunturas políticas vividas durante esta última década y el hostigamiento de la oposición han postergado un debate hoy afortunadamente en curso, la discusión en torno a una nueva Ley Orgánica de Educación. Esta discusión es vital, porque a partir de la promulgación de la misma podrán discutirse leyes más específicas como la Ley especial de educación básica o la Ley especial de educación superior.

En un proceso revolucionario debe transformarse de forma profunda la educación, porque la misma es uno de los principales factores de reproducción ideológica. Una revolución no puede desarrollarse en el tiempo, si la educación sigue reproduciendo los valores de la vieja sociedad.

La educación es uno de los espacios fundamentales donde debe desarrollarse el Hombre Nuevo y la Mujer Nueva, de lo contrario les estaremos dejando a los enemigos de la revolución el terreno educativo, lo cual se traducirá en un retroceso histórico tarde o temprano.

Por esta razón, la discusión que hoy se está dando en torno a la nueva LOE, está movilizando a distintos sectores de la oposición que quieren evitar a toda costa la promulgación de la misma. La derecha y el imperialismo están conscientes de la importancia de la educación para el mantenimiento del status quo. Nuevamente están utilizando los viejos argumentos de las amenazas a la patria potestad, a la religión, a una educación plural sin “ideología”, a la autonomía universitaria.

De igual forma, las fuerzas del proceso nuevamente han demostrado su incapacidad en materia comunicacional y propagandista, por lo cual su táctica sigue siendo el defensismo, dejándole la iniciativa a la derecha. Esto es peligroso, porque se podría dilatar nuevamente la promulgación de la nueva LOE si la oposición logra movilizar importantes sectores de la sociedad, por eso las fuerzas revolucionarias están obligadas a elevar sus niveles de movilización para respaldar esta iniciativa tardía de la Asamblea Nacional.

En la propuesta de LOE aprobada en primera discusión en la AN, encontramos importantes contribuciones que permitirán adecuar todo nuestro sistema educativo al actual ordenamiento constitucional, y por otro lado legitimará institucionalmente ciertas políticas extraordinarias que ha impulsado en materia educativa el Proceso Bolivariano, principalmente nos referimos a las Misiones Educativas.

Entre los aspectos que debemos resaltar presentes en la propuesta de LOE, destacan los siguientes:

1. Un nuevo marco filosófico-político que permite el desarrollo de nuevos principios y valores pertinentes para la construcción de una nueva educación: liberadora, crítica, humanística, orientada al desarrollo nacional y a la suprema felicidad social.

2. Reafirmación del rol del Estado Docente como garante de preservar a la educación como derecho humano universal y deber social fundamental, inalienable. En este sentido está asegurada la gratuidad de la educación hasta el nivel de pregrado universitario.

3. Los entes rectores en materia de educación garantizarán el desarrollo y óptimo funcionamiento de las misiones educativas.

4. Incorporación de los actores del Poder Popular a la gestión de la educación, teniendo en cuenta el principio de la corresponsabilidad social. En este sentido se promueve la Contraloría Social en materia de políticas educativas.

5. Se establece de forma nítida, el carácter laico de la educación, lo cual implica la no intervención de la iglesia en el sistema educativo público. Este principio favorece a las minorías religiosas y sectores no creyentes históricamente vejados por el catolicismo hegemónico. Por otro lado este principio reserva a la familia la orientación religiosa.

6. La equidad de género es enunciada como principio que garantiza la igualdad de condiciones y oportunidades en el acceso a una educación de calidad e integral a todos y todas durante toda la vida.

7. Se establecen controles a los Medios de Comunicación para que estos sean partícipes de la formación de la población, por medio de una programación educativa. En este orden se prohíbe la incitación del odio en los espacios educativos y en los medios de comunicación.

8. Las empresas tanto públicas como privadas están obligadas a dar todas las facilidades para promover la unión del estudio y el trabajo. Por otro lado están obligadas las empresas públicas y privadas de la construcción, ha edificar instituciones educativas de calidad.

9. Los Consejos de Estudiantes son establecidos como las nuevas organizaciones en las cuales debe agruparse el estudiantado para fortalecer la democracia participativa y protagónica en el seno de las instituciones educativas.

10. Se democratiza la vida interna de las instituciones educativas, con la incorporación en la Comunidad Educativa y en la Comunidad Universitaria del personal obrero y administrativo. De ahora en adelante obreros y empleados podrán tener mayor protagonismo y participación en la definición de las políticas en las instituciones educativas.

11. La autonomía universitaria es asumida y respetada en todos sus ámbitos de acuerdo a lo enunciado en la constitución nacional. Pero se establecen unos controles que relativizan la autonomía administrativa, a través del órgano contralor interno, la contraloría social y la vigilancia que ejerce el Estado. Esto es de suma importancia, porque hasta ahora las universidades se han constituido en cajas negras (debe recordarse que el presupuesto de la universidades autónomas es en algunos casos superior al de ciertas gobernaciones), donde los recursos se despilfarran y enriquecen a unas pocas familias profesorales mafiosas.

12. La carrera docente y la estabilidad laboral de los profesionales de la educación está plenamente garantizada y reafirmada, tanto en las instituciones públicas como en las privadas.

Por estas razones el pueblo venezolano debe movilizarse para apoyar la promulgación de una nueva Ley Orgánica de Educación, que será a todas luces más democrática, más participativa, más avanzada que la LOE anterior.

Desenmascaremos las nuevas mentiras que está usando la derecha y el imperialismo para torpedear esta nueva iniciativa del Proceso Bolivariano.

La propuesta de LOE debe discutirse en todos los espacios con la clase trabajadora, las mujeres, la juventud. Todo el pueblo debe asumir esta propuesta legislativa contribuyendo con su difusión y desarrollo.


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